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| Editorial

Las razones de ser un país muy caro

Un comentario típico de los uruguayos, especialmente si están de regreso de un viaje que incluyó países del primer mundo, es que  nuestro querido Uruguay es carísimo en todo.  Y eso es muy fácil de comprobar. Si Ud.  en  Miami o Nueva York, va con 100 dólares al súper, sale con un carro muy bien surtido. Si aquí en Salto o en Montevideo,  se va de compras al supermercado con el equivalente a  100 dólares, pongamos  $3.500,  comprobará que el ”surtido”  será muchísimo más chico y sin algunos productos que aquí son lujos y allá  de consumo diario.

España, Francia, resultan  mucho más baratos que Uruguay en algo tan básico e imprescindible  como comer.  La ropa de  ciertas grifas reconocidas y el calzado de cuero real, también cuesta bastante menos que  en el “paisito”. En materia de patentes de rodados –más allá de si son utilitarios o de alta gama-  oscilan  entre unos  250 y  máximo 800 dólares… Acá  esos mismos vehículos tributan de 500 a más de 1.000 dólares… Ni hablemos de los valores de los 0 km. En general en EE.UU. y Europa,  cuestan algo menos de la mitad de lo que pagan los uruguayos.

Si hablamos de impuesto a la propiedad, es decir nuestra “Contribución Inmobiliaria”,  también cuestan mucho menos, a lo que nos cobran aquí y no hay  una doble tributación como aquí tenemos por el Impuesto a Primaria. Mientras UTE  cobra la energía eléctrica carísima, tan es así que puede derivar de sus ganancias 125 millones de dólares a Rentas Generales y ni  lagrimea. Al ciudadano se le sangra descaradamente. En Miami, un impresionante apartamento de 180 m2, con aire acondicionado permanente,  cocina, lavarropa, secadora, y todo lo que se puede uno imaginar en electrodomésticos,  se paga en promedio unos 65 dólares mensuales.  Es decir  algo menos de $2.000… Aquí el uso de esos implementos llevaría fácilmente la factura a   más de $5.000 y podemos quedarnos cortos.

Otro ejemplo, y mucho más cercano y de la región,  establece que nuestros hermanos chilenos, tienen un ingreso medio que es un 25% superior al  que  recibe un  trabajador uruguayo y los precios en general están bastantes  por debajo de lo que  pagamos los hijos de este bendito país. El PBI per cápita de Chile es US$ 15.221. El de Uruguay es US$ 13.800. La deuda per cápita de los chilenos es US$ 2.938 y la de los uruguayos es de US$ 9.400.

Todo esto, es algo que en los últimos años,  lo han percibido hasta quienes nunca salieron fuera de nuestras fronteras,  lo que genera cierto fastidio en la población que apunta con sus quejas a la clase gobernante primero y a todos los políticos después.

Lo concreto además de lo señalado, es que los uruguayos de acuerdo al peso de los tributos,  pagaron en el año 2017,  la  multimillonaria suma de US$ 11.972 millones, lo que representó 20,2% del Producto Bruto Interno (PBI).

Si bien los impuestos nacionales son los que más pesan sobre los contribuyentes: sumaron US$ 11.042 millones en el 2017, también se aportaron a las arcas  municipales de los 19  departamentos del país,  por concepto de Contribución Inmobiliaria y patente vehicular otros US$ 930 millones.  Toda esta información fue oficialmente aportada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Si se incorpora a la suma los US$ 8.257 millones que recaudó el sistema previsional, llegamos a establecer  que los uruguayos,  pagan en impuestos, tasas , aportes al  gobierno nacional y los municipales, el equivalente al 34% del PBI.

El rubro seguridad social, siempre deficitario, viene aumentando en forma hasta inquietante y será difícil  financiarlo en pocos años, sino se toman medidas.

En 2010 representó 9% del PBI, mientras que en 2017 alcanzó a 14%. Solamente el BPS subió de 6% a 10% en ese período. En el cálculo se tuvo en cuenta los datos reales de recaudación del Banco de Previsión Social, las cajas de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, de Profesionales Universitarios y Notarial, además de las AFAP. La información de las llamadas “caja policial” y la “militar” no está disponible, por lo que se estimó para 2017 un valor en línea con el promedio de los últimos 20 años (que fue 0,3% del PBI).

Todo ello, sumado a que  el país no es administrado con conciencia y  responsabilidad, es notorio que se derrocha y despilfarran  dineros de los contribuyentes  sin  mucho pudor, explica porque tenemos este destino injusto de ser un país demasiado caro, principalmente para la mayoría de quienes lo habitamos y para  privilegio de unos pocos que  están gobernando o en círculos de poder. Pero de ello, poco o nada se habla y dice. Y así, lamentablemente, seguirá hasta que se le administre sin prebendas, manos en la lata  y despilfarros injustificados…