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| Editorial

La asunción de Maduro y el lamentable apoyo del gobierno y el PIT- CNT

Fue electo en un acto eleccionario  realizado el pasado 20 de mayo de 2018, que no puede calificarse como elecciones libres, dada la notoria y probada existencia de presos políticos, candidatos, partidos proscriptos y la ausencia de garantías electorales.

No existieron observadores internacionales plurales; el Registro Electoral no fue actualizado ni depurado ni auditado; se establecieron condiciones escandalosamente ventajosas para el oficial chavismo.  Todo ello,  generó el cuestionamiento  y el desconocimiento del  resultado del evento electoral por la comunidad internacional.  Para confirmar todo lo ilegitimo, un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia del  gobierno de Maduro,  escapó de Venezuela exponiendo estos y otros hechos ante la comunidad internacional.

A todo ello, se suma la grave crisis económica- social que vive Venezuela, con una inseguridad que alienta y genera más y más corrupción.  Situación que sigue empujando una migración cada vez más numerosa, más necesitada y más desesperada.

Todo ello, confirma y deja muy en claro, la existencia de una dictadura, cruel y tortuosa como todas las que han sufrido lamentablemente  todos los países del continente Latinoamericano por  muchísimas décadas.

Ante ello, casi todos los gobiernos del continente, que  está recibiendo  solidariamente la oleada de migrantes venezolanos,  han manifestado en forma  clara, dura y contundente, su  rechazo a este  dictatorial  gobierno, que solo recibe unos pocos  apoyos ideológicos,  que  insisten en sostener lo ilógico y en negar lo que cada día es más evidente.

Por todo lo señalado, es  muy difícil de entender y compartir  la postura del gobierno de nuestro país  y de una central sindical como el PIT- CNT.

Todos tenemos muy claro que el problema de Venezuela, lo deben resolver sus  ciudadanos , pero no les ayuda,  que se  acompañe  la asunción de  un presidente tan cuestionado como Nicolás Maduro , porque así, se avala  una elección amañada e indirectamente se legitima a quien no lo merece.

No es la conducta  que  Uruguay, fiel a sus principios  de no intervención, de  respeto a los derechos ciudadanos, de apoyo a las democracia reales, aporta para que  una nación hermana y que en su momento albergó a tantos uruguayos que escaparon de una dictadura que  regía en nuestro país,  debería tener.

Porque no estamos actuando como sería  deseable y fue tradicional por la política exterior del país,   manchándose de esa forma, innecesariamente la imagen del país.

Esta forma de conducción, no hace más que alimentar  sospechas de que hay algo más que una supuesta coincidencia ideológica con el chavismo, y su  ya  fracasada propuesta de socialismo del siglo XXI.  Todo lo que está confirmado en la presencia en nuestro país de tantos hijos de ese país hermano,  buscando protección y un lugar donde vivir dignamente y con acceso a lo básico  para tener una vida digna.

Algo que hoy por hoy, la  Venezuela, con un sub suelo que guarda las reservas más grandes del planeta en riqueza petrolera, no le alcanzan por turbios manejos, ofrecer oportunidades de vida y desarrollo , como bajo otros gobiernos,  supo tener y disfrutar.

Por eso, hoy es un día triste, para las instituciones democráticas venezolanas, con libertades como la de expresión y opinión coartadas , con presos políticos.  Todo lo cual, siempre, tradicionalmente rechazamos, y que hoy sorprendidos, vemos como nuestro gobierno, autodefinido como de izquierda progresista, cae en esta lamentable oposición de apoyo a un sátrapa  dictador que  si sabe disfrutar,  él y su corrupto entorno de una riqueza obscena, mientras sin miramiento hunde a sus compatriotas en la miseria y la pobreza.-

 

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