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Privatizar Arapey

columna VinciPor Leonardo Vinci
A principios de los cuarenta, el Instituto Geológico del Uruguay buscaba hidrocarburos por medio de una  perforación, a 80 kilómetros al norte de la ciudad de Salto. El 5 de enero de 1941, en medio de un gran revuelo, los obreros creyeron que habían aflorado petróleo, pero en realidad, lo que habían encontrado era agua termal. En esos días, la familia Sitrín construyó la primera piscina con fines terapéuticos.
Años después, y tras superar una larga discusión entre el Ministerio de Salud Pública y los Municipios norteños, el predio pasó a manos de la comuna salteña.

Con el correr del tiempo, el hallazgo convirtió el lugar en el principal centro turístico termal del país.

En la década del sesenta, durante las administraciones de Don Ramón Vinci, se abrió el camino de acceso a Termas, se construyeron cabañas, bungalows e incluso la primera piscina termal cerrada del Uruguay.

En aquellos años, la Empresa ONDA recorría los polvorientos caminos con sus “centellas de plata”, uniendo la capital con las Termas en desarrollo, obteniendo la autorización del gobierno departamental para construir su propio complejo turístico, piscina incluida.

Fue el primer proyecto comercial con una importante inversión privada que contó con el beneplácito de todos los partidos políticos con representación en la Junta Departamental.

Luego, la apuesta estatal de mayor envergadura, fue la edificación del Hotel Municipal, durante la administración interventora del Coronel De Nava.

Recuperada la democracia, durante los gobiernos colorados, se inauguraron dos formidables complejos “cinco estrellas”.

Primero fue el Dr Batlle acompañado por el Intendente Malaquina quienes asistieron a la inauguración del “Hotel Barceló”, luego (Arapey Termal Resort). Años más tarde, el Intendente Coutinho cortó la cinta de “Altos de Arapey”.-

A fines del siglo XX, en Entre Ríos se dudaba de la existencia de aguas termales en su territorio. Bastó que aflorara el agua caliente en la ciudad de Federación para que todo cambiara. Actualmente, 13 ciudades explotan dichas perforaciones.

Las ventajas que tenían las Termas uruguayas, terminó. Salvo por los cinco Hoteles y dos Parques acuáticos, la batalla turística se está perdiendo.

Dolorosamente presenciamos como se ha revertido la corriente argentina de visitantes.  Ahora son los salteños los que van a las Termas argentinas.-

Todo el centro termal de Arapey debería convertirse en “cinco estrellas”, y para ello, la Intendencia debe retirarse en aras del auténtico desarrollo y progreso que necesitamos.

No necesariamente debería desprenderse de todas sus propiedades ya que podría participar de diversas formas en los futuros negocios, en beneficio de la comuna salteña.

Veamos el ejemplo de Cuba. Un país empobrecido bajo una dictadura socialista que supo sobrevivir entendiéndose con los capitalistas europeos, los que invirtieron millones en la hotelería.

El 67% de las habitaciones de la Isla caribeña, están siendo operadas bajo distintas modalidades de inversión extranjera tales como Empresas Mixtas, con participación  del gobierno cubano y el capital extranjero en el porcentaje que se acuerde entre las partes.

Asumamos que la Intendencia de Salto frena el desarrollo de Arapey. No será su voluntad, pero es la realidad. La Comuna no está en condiciones de invertir en Termas, ni lo estará por muchos años. La enseñanza de la  historia es que sin inversión, no hay trabajo.

Y sin trabajo, solo queda la pobreza.

 

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