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| Editorial

Lo de Uruguay frente a Venezuela es inaudito

Pero ¿qué clase de propuesta hizo Uruguay sobre la crisis de Venezuela? A la luz de los acontecimientos, como resultado de la Cumbre de Montevideo, realizada la semana pasada, la postura uruguaya es compleja y contradictoria. Lo que pasa es que en el fondo –verdaderamente- el Frente Amplio y el gobierno están a favor de la dictadura venezolana encarnada en el usurpador Nicolás Maduro, pero presionado por las circunstancias, abrumadoramente a favor de la presidencia de Juan Guaidó, del llamado a elecciones legítimas y de la ayuda humanitaria al pueblo de Venezuela, devenido al mismo tenor de la mayoritaria y democrática comunidad internacional.

Pero recapitulemos al principio, por lo menos para hacer un ejercicio teórico y saber lo que pasa por la mente de los gobernantes frenteamplistas, especialmente Tabaré Vázquez y su canciller Rodolfo Nin Novoa. Junto con México, otro caso para atender y entender, sugirieron un plan de cuatro pasos para resolver la problemática de Venezuela y optar por la paz en vez de la guerra: diálogo, acuerdo, etapas y garantías de implementación. ¡Así como se lo lee, inaudito! Ante una terrible crisis política y un caso de legitimidad democrática en cuestión, los mediadores uruguayos proponen una formula retórica de diccionario de la Real Academia Española. Semejante propuesta da vergüenza ajena por lo naif de su inspiración, por la inoperancia práctica de su ejecución, por la pretensión manifiesta que resulta una formula superadora para la solución del conflicto. Seguramente a un genio progresista y chavista de Cancillería se le ocurrió copiar y pegar de una página de internet los titulares de una clase de negociación aplicada. Y así les fue. Al día siguiente sacaron la mano para la izquierda y doblaron para la derecha.

Por lo pronto,  una nueva instancia de diálogo para iniciarse en Venezuela –ya habido otras frustradas en el pasado- supone que Nicolás Maduro acepte la condición de abandonar el poder en una forma ordenada. De lo contrario ¿qué van a dialogar? Además a confesión de parte liberación de prueba, el dictador ya lo dijo sobre el comunicado del Grupo de Contacto (de Montevideo) que “estaba listo para cualquier tipo de contacto, visual, físico, mental, con los enviados internacionales o miembros de la oposición” pero hasta ahí nomás, juntarse por juntarse porque intenciones de irse, jamás. Agregó enfáticamente que no estaba de acuerdo con el contenido de la declaración, por su parcialización e ideologización.

De manera que se trata de una voluntad de diálogo por el diálogo mismo, inconducente, estéril una manera de prolongarse en la usurpación del poder en Venezuela. Lo demás viene de perogrullo: no habría acuerdo alguno, ni plazos, ni garantías de otra cosa que la sola continuidad del régimen.

A propósito del recuerdo de estos tiempos, cuando un 9 de febrero de 1973 la izquierda oriental, ahora en el poder nacional, aplaudía los comunicados antidemocráticos,  golpistas de las fuerzas armadas y los entendía como una salida razonable al atolladero político que vivía el país de aquellos tiempos. ¡Así que lo que servía para nosotros no sirve para los venezolanos! un golpe de timón de la oposición mayoritaria en la Asamblea Nacional para desplazar al dictador Maduro y su banda cívico-militar inservible, autoritaria y corrupta. Así que ahora sufren de purismo democrático institucional porque las elecciones nacionales realizadas en 2018 fueron legítimas, libres y democráticas. Cuando se sabe que la oposición no participó por falta de garantías, que muchos militantes fueron presos y  partidos políticos proscriptos, ¿Qué clase de presidente surge de semejante acto eleccionario? Como las victorias presidenciales de Sadam Hussein en Irak con el voto mayoritario del 99 por ciento del padrón electoral. No-se-puede-creer.

Así que ahora justifican que la Asamblea Nacional está en desacato, condenada por el acólito Tribunal Nacional Electoral, absolutamente subyugado al chavismo de Maduro y su tradicional cómplice de tantas elecciones pasadas,  sospechadas de fraudes y presiones ilegítimas, y por lo tanto inhibida de cualquier resolución política en contra del régimen constituido de facto. ¿De dónde sacaron tanto celo, o mejor dicho, tanta ceguera institucional?

Ahora parecen cualquier cosa. Hasta ayer profesores virtuales de idioma español. Hoy declarantes de la crisis humanitaria y peticionantes de elecciones libres. Mañana, quizás fervientes defensores de la intervención armada internacional para sacar a Maduro del poder. ¿Quién sabe? todo es posible.

 

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