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| Editorial

Con la dignidad no se juega

El sepelio del ex Ministro de Defensa Jorge Menéndez, realizado ayer en Durazno, tuvo una sorpresiva y digna actitud de sus deudos. Estos, como es de conocimiento público y se divulgó por todos los medios, rechazaron con firmeza y sin lugar a discusión alguna, los dispuestos honores de Ministro de Estado para su velatorio y sepelio que dispuso Presidencia. La misma máxima jerarquía, que en conocimiento de que Menéndez estaba luchando ya hace algunos meses con una cruel enfermedad oncológica, en el pasado mes de diciembre, cuando él, entendiendo que ya no estaba en las condiciones físicas deseables para cumplir con eficiencia esa responsabilidad, puso a disposición del Presidente de la Republica, su renuncia al cargo.

Tras ese honesto y realista planteo, Vázquez según trascendió en esa oportunidad, le solicitó que siguiera en el cargo, sugiriendo que solicitara licencia por enfermedad, siguiendo de esa forma colaborando, mientras se solucionaban algunos temas y problemas complejos entre las Fuerzas Armadas y el gobierno, que ya evidenciaban un gran degaste. Principalmente por las actitudes y conductas cuestionadoras a favor de sus subalternos, del - en ese momento - Comandante en Jefe del Ejercito, Tte. Gral. Manini Ríos. Como todos sabemos , la relación, terminó de la peor manera, tras planteos directos a Vázquez, que dispuso su destitución.

Ya por entonces Menéndez, tenía una limitada acción en el Ministerio de Defensa, por el avance de la enfermedad con la que luchaba. Algo que quedo en evidencia el 18 de marzo, cuando en el acto de asunción al Comando General del Ejercito, del Tte. Gral. José González, el ahora fallecido secretario de estado, no estuvo presente. Esa cartera, fue representada por el sub secretario de ese momento , Daniel Montiel, también destituido por Vázquez.

Tras ello, vino el famoso episodio donde quedó en falsa escuadra la Presidencia, al tomar estado público, por una investigación periodística, que en las actas del tribunal de Honor del Ejercito, homologadas por Presidencia, no se había adoptado medida alguna, pese a que en ellas, se radicaba una confesión de Gavazzo, donde admitía, que en marzo de 1973 había manipulado el cadáver del militante tupamaro Roberto Gomensoro para hacerlo desaparecer.

Tras el consiguiente escandalo, el presidente Vázquez adoptó medidas, procurando tomar distancia y eximirse de responsabilidad en el complejo tema. Pero era evidente, que por omisión o por compromisos secretos, no se había dispuesto el pase de esos antecedentes a la Justicia Penal, como de inmediato solicitaron sectores de familiares de desaparecidos, movimiento que apuntan contra el terrorismo de estado, a los que se sumaron los sectores del Frente Amplio. Así, se dispuso la destitución del aún flamante Comandante en jefe, General José González, del jefe del Estado Mayor de la Defensa, General Alfredo Erramún, y pidió la renuncia al ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, y su subsecretario, Daniel Montiel. También solicitó y está a consideración del Senado la correspondiente venia para el pase a retiro obligatorio de los generales Claudio Romano, Carlos Sequeira, Alejandro Salaberry y Gustavo Fajardo, quienes integraron el mencionado Tribunal de Honor, al igual que González.

Todo ello, repercutió en el ánimo de Menéndez, ya muy enfermo, que así conoció la cara ingrata de una clase de gobernantes que ya ha demostrado repetidamente que no asumen de ninguna manera, el costo de sus errores y que sin pudor ni ética alguna, derivan sus irresponsabilidades a sus subalternos. Pero esta vez, esa conducta ruin, de poca hombría, cuando se quiso disimular, mostrando una falsa cara de bondad y reconocimiento de servicios, con "honores de estado" a quien murió sin duda, con el dolor del injusto destrato, tuvo un rechazo frontal.

La familia de Menéndez, no quiso ser complaciente con el poder y olvidarse del destrato y cuestionamiento a la honorabilidad de su integrante desaparecido.

Le hicieron saber al presidente Vázquez, que tampoco fue a su velatorio o sepelio, que a esa familia, le importa muchísimo que se les respete en su honor y dignidad. Ahora, hay sectores del propio FA, que reconocen que Menéndez, fue blanco de una injusta circunstancia , justo y cruelmente poco antes de su fallecimiento.

Para dejar bien en claro, el humanismo y solidaridad del Presidente Vázquez, a la hora del sepelio, un helicóptero del gobierno trasladó al mandatario a la Estancia Presidencial de Anchorena. Allí fue a descansar y pescar... por el contrario la familia de Menéndez, buscará en el interior de sus miembros, el dolor de haber perdido a su más importante miembro... dos caras y dos actitudes por cierto muy esclarecedoras...

 

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