la prensa google

| El Columnista

Victorias efímeras

mi columna VinciPor Leonardo Vinci.

El aparato militar tupamaro fue totalmente derrotado en 1972. Sin embargo, los perdedores del ayer, una vez que ingresaron formalmente a la vida política nacional, fueron ganando espacios a través de su peculiar accionar. Con su mentiroso relato, alteraron la verdad histórica descaradamente.

Entre otros organismos estatales, contaron para ello con la desvergonzada complicidad de la Universidad de la República.

Así las cosas, han sostenido que la dictadura comenzó en 1968 y que ellos lucharon ardorosamente por defender lo que en realidad procuraron destruir por todos los medios.

Deformaron la realidad ya que fueron una banda de delincuentes que por medio del terror, robaron, secuestraron y mataron sin miramientos.

En el presente,- dominando ampliamente la fuerza política de izquierda,- han inundado la nomenclatura capitalina con nombres de viejos subversivos que jamás pidieron perdón por sus crímenes.

Hasta han llegado a auto homenajearse por haber estado presos en el Penal de Libertad, labrando en los monumentos recordatorios los nombres de los asesinos que ejecutaron sin piedad a un humilde peón rural.

No contentos con tales reivindicaciones, tomaron por asalto el tesoro, (esta vez legalmente)  asignándose pensiones especiales.

Sólo en el 2016, el BPS les pagó 60 millones de dólares a 5.700 personas “afectadas por la dictadura”, entre los cuales se encontraban prácticamente la totalidad de los tupamaros vivos.

"Se abrió la canilla de dar pensiones especiales, algunas de ellas que no tienen asidero y provocaron una agujero negro en el BPS", afirmó oportunamente el legislador colorado Conrado Rodríguez.

A pesar de las reivindicaciones que se han promovido, y tras haber votado numerosos reconocimientos, reparaciones, y otros beneficios para viejos tupamaros y pertenecientes a otros grupos armados, la izquierda no ha dirigido la mirada a las otras víctimas que murieron en manos de la subversión.

No han habido pensiones para los familiares de Pascasio Báez,- el trabajador rural que tuvo la mala suerte de descubrir una tatucera tupamara en pleno campo,- ni para los del ciudadano que murió cuando caminaba inocentemente por las calles de Pando, o para los deudos de los soldados acribillados en las puertas de la casa del Comandante en Jefe, ni para nadie que haya sido asesinado por los tupamaros.

Transcurren los años y los propios verdugos,- ahora encumbrados en el gobierno,- siguen sin pedir perdón, imponiendo su soberbia y negando todo recuerdo u homenaje a los caídos por su responsabilidad.

Tras haber sido derrotados militarmente, se ufanan de su victoria política, que les resultará efímera.

Los oscuros años de predominio tupamaro, están a punto del terminar.

 

Banner
Banner
Banner
Home   |   Política   |   Policiales   |   Locales   |   Editorial   |   Nacionales   |   Rurales   |   Sociedad   |   Deportes   |   Mundo   |   Variedades