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| Editorial

Valorar y apoyar a la producción agropecuaria, la única y verdadera riqueza nacional

Las prioridades de los gobiernos del Frente Amplio nunca han estado en el agro. Si en los sindicatos y gremios afines –sin olvidar políticas sociales sin exigencias ni retorno alguno, pero que si tienen alto grado de asistencialismo e interés electoral – lo que le ha llevado a un irresponsable aumento del gasto del Estado.

Dejemos de lado, otros aspectos como la creciente burocracia estatal, las erradas y costosas inversiones de los tres últimos gobiernos de la izquierda populista.

La actual situación de crisis en sectores de la producción primaria, desemboco en una compleja y difícil situación, como la actual, con un déficit fiscal record y que lleva al gobierno a una situación, donde tienen escaso margen de maniobra.

El país, necesita inversión para generar riqueza y empleos genuinos, pero es real, que no se tiene un escenario donde se pueda reducir la presión fiscal y brindar estímulos de peso para atraer esas –repetimos- vitales inversiones.

La única excepción ha sido lo otorgado a UPM para su segunda planta de producción de pasta de celulosa, a la que se le han efectuado concesiones de las que no gozan otros empresarios de nuestro medio y tampoco el agro. Pero, hay que atender, que esta inversión recién comenzará a generar réditos en un plazo no menor a un año y medio a dos años, mientras que el estancamiento económico sigue ahondándose y los problemas de producción, trabajo y empleo se agudizan día a día.

Por otra parte, el gobierno nacional, a diferencia de la tolerancia manifiesta con los integrantes del movimiento anarquista Plenaria Memoria y Justicia, que en cada manifestación, sus “encapuchados” generan violencia , destrozos, pintadas y agresiones a las fuerzas policiales, al movimiento Un Solo Uruguay, de hecho y en forma efectiva se le impidió manifestar en torno al Palacio Legislativo y protestar ante la torre ejecutiva sede de Presidencia, hace pocos días atrás.

Lamentablemente, los maniqueísmos y los planteos retardatarios de carácter ideológico, sobre todo montevideanos, presentan a los productores y a este reclamo de Un Solo Uruguay como si proviniera de grupos que quieren obtener solo prebendas o ventajas. No entienden ni atienden que se trata del sector que en forma real genera el alimento y las divisas necesarias, con sus exportaciones para mantener, permitir funcionar el país y el simple vivir de nuestro pueblo.

Aquello que cuando el campo anda bien, el país todo vive y funciona mejor, es una realidad. Esto salta del simple análisis de que cuando el campo estuvo fuerte, con buenos valores para sus exportaciones, el país entero vivió la mejor época en décadas. Hoy con precios más bajos, pero un gasto del Estado sin freno , caemos en crisis como la que ya se prueba con ese creciente déficit fiscal.

La realidad, una vez más, demuestra que aquella utopía de que la riqueza nacional se puede distribuir mejor, sin producirla , se cae por su propio peso.

Porque solo con el voluntarismo, sin el aporte del capital y el trabajo de sectores vitales para la economía del país, lo que se va a lograr es caer en una situación similar a la que se vive en Argentina, tras el paso de los gobiernos “K” uno de los más corruptos del planeta o al de Venezuela, que de una nación rica, se la llevó a la miseria más cruel, donde lo mínimo para una vida digna de su gente falta.

Aquí, al no atender debidamente a los sectores productivos y atender solo a las prioridades sectoriales, se descuida el real interés general.

Esta conducta, implica caer en una posición suicida, sin futuro, porque la riqueza se genera únicamente invirtiendo, produciendo y generando trabajo.

En el Uruguay, innegablemente su riqueza se basa en la actividad agropecuaria.

Negarlo, relativizar su importancia, es desconocer la realidad.

Porque más allá de los problemas y peso que tienen los precios internacionales, es innegable la incidencia negativa que tiene el costo país, lo que nos desplaza de importantes mercados porque hay otros países que producen lo mismo que nosotros, pero que por TLC al no pagar aranceles aduaneros, ingresan con ventajas y menores precios que los que poseen los productos uruguayos.

De esa manera la base de la pirámide productiva enfrenta muchos problemas, algunos de inviabilidad ante los costos que debe afrontar para producir o lo que se les paga para producciones que se industrializan, donde muchas veces los obreros de esas plantas, ganan más que los que producen la materia prima. Todo por tenerse conciencia y valoración de lo que es la agropecuaria.

Por ello, tanto el presente gobierno como el que asuma en marzo del 2020, deberán considerar y alentar medidas de apoyo al agro, además de alentar acciones que permitan sumar valor agregado a la producción primaria, la más importante y real que tiene el país. Algo que solo se logrará superando antojadizas miradas y posiciones ideológicas que siguen apuntando a dividir el campo de la ciudad, cuando ambas se necesitan y solo en la unión y trabajo conjunto el país saldrá adelante.

 

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