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| Tras 17 meses se realizó un “arreglo transaccional”

Dr. Gabriel Cartagena: “Se hizo una demanda laboral y se logró el objetivo”

portadaEl Dr. Gabriel Cartagena se siente satisfecho por el deber cumplido y la tarea emprendida a mediados del 2017. En estos días la audiencia conciliatoria entre su cliente, Julian Leites, y la representación de su empleador, dio por finalizada la disputa y llegado a un acuerdo satisfactorio  de partes.

Peón rural agredido y despedido

Como se sabe, Cartagena llevaba el caso de Leites, peón rural agredido por capataz de estancia y luego despedido abusivamente. Mucha agua pasó debajo del puente pero finalmente se llegó a un acuerdo económico satisfactorio, pero pasaron 17 meses que es un tiempo relativamente corto en términos de la justicia pero largo para su representado, que lo soportó desde el llano, desempleado y estigmatizado solo con la ayuda de unos pocos.

Se pidieron $900 mil y se ofrecieron $28 mil

El abogado dice que en realidad se trató felizmente de otro caso arreglado y solucionado en poco tiempo. Concretamente la empresa en la que Leites trabajaba pagó razonablemente lo que correspondía y se solucionó el asunto, gracias a los buenos oficios y voluntad de la Jueza del Juzgado Letrado de 5° Turno, Dra. Lorena García. Se recuerda que la demanda era de un monto significativo en torno de los 900 mil pesos mientras que la parte empleadora había ofrecido solo por $ 28.000.  Había una diferencia muy grande sobre todo basada en distintas evaluaciones de la historia laboral del involucrado. Según Cartagena, la cuenta por concepto de despido, salario vacacional, licencia, diferencia salarial, horas extras, multa legal, daños y perjuicios daba exactamente –por parte del demandante- un monto de $895.000. El Dr. no mencionó cifras concretas por una cuestión de ética pero sostuvo que se obtuvo un arreglo decoroso de acuerdo al monto reclamado. Las dos partes cedieron, afirmó, y si se tiene en cuenta las diferencias iniciales, además de la calificación de decorosa, puede suponerse que el dinero en cuestión fue importante.

17 meses de espera

Los hechos sucedieron el 18 de setiembre de 2017. Tres días después, el 21, se realizó la denuncia penal a cargo del Dr. Cartagena. Al mes siguiente, el 9 de octubre se realizó la primera audiencia. En 2018 se presentó la demanda laboral que en la audiencia realizada en estos días se dio por finalizada y arreglada la situación planteada con lo que se llama un arreglo transaccional.

En todo este tiempo, Leites un hombre joven de 54 años, casado pero con hijos grandes que no están a su cargo, afrontó la situación de la manera que pudo. Mucho tiempo para estar desempleado y por ciento “marcado como empleado complicado”, es la bolilla negra para los trabajos disponibles en el medio. Hubo mucho ruido y promesas en el transcurso de estos largos 15 meses, le prometieron otros trabajos que nunca aparecieron; no llegó la ayuda comprometida del propio Sindicato de Peones Rurales del Pit-Cnt; nunca apareció una solución al problema de vivienda a través de MEVIR y por supuesto fueron vanas las gestiones del Ministro de Trabajo con la Intendencia de Salto para que lo designara directamente en su plantilla por motivos humanitarios. El intendente Lima adujo que estaba imposibilitado a hacerlo por un convenio establecido oportunamente con ADEOMS que lo establecía concretamente. Así que Leites la pasó brava con su mujer, empleada en Primaria, viviendo en Barrio Minervini  y haciendo por cuenta propia trabajos artesanales en cuero para su venta. Recuerda Cartagena sobre su representado por un lado la soledad y desprotección real vivida, el Sindicato de Peones le proveyó solidariamente de una sola canasta de alimentos. Pero al mismo tiempo destacó la acción solidaria de la diputada Manuela Mutti, que siempre cumplió con lo que había prometido, entre otras había ayudado económicamente incluso canalizando el aporte de varios colaboradores.

Futuro complicado

Desde luego que a pesar que haber logrado su cometido de cobrar un resarcimiento económico se trata de un tema puntual, muy limitado, que no despeja ni por asomo los nubarrones del futuro económico complicado que tendría Leites y su pareja.

Por un lado hubo una demanda contra el capataz que tuvo sus consecuencias oportunamente. Por otro la demanda laboral actual contra la empresa rural en la que trabajaba y fue despedido. Se realizó un proceso laboral primero en el Ministerio de Trabajo y luego en la Justicia. Hay que tener en cuenta que no había jurisprudencia en el Uruguay al respecto, es la primera vez que se ventilaba el tema en la Justicia. Por lo que el Dr. Cartagena afirmó rotundamente que “se hizo una demanda laboral y se logró el objetivo económico y punto”. Había un dinero en juego  arriba de la mesa y las dos partes cedieron. “Hubo como correspondía un resarcimiento económico, no moral”, concluyó.