ImprimirImprimir


| Fronteras conflictivas

El Brexit amenaza la paz en Irlanda

mi mundoirlandaDe todos los monstruos que el Brexit despertó, hay uno con forma de serpiente, que se estira hasta 500 kilómetros y se ha convertido en la pesadilla del Gobierno británico. Hace ya casi 20 años que la frontera física que separaba Irlanda del Norte de la República de Irlanda se volvió invisible. Fue fruto del histórico Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, que trajo la paz a una región atormentada que encadenaba tres décadas de violencia terrorista.

“Están metiendo el palo en el avispero y son incapaces de entenderlo. Si vuelven a imponer una frontera dura en esta región, le vaticino que en menos de cinco años acabaremos viviendo un referéndum para unificar las dos Irlandas. Ya no habrá ganas de seguir conviviendo”, se lamenta Eamonn Conway, residente en la zona conflictiva.

La voluntad de Reino Unido de salir de la Unión Europea, expresada en el referéndum de 2016, resucitó un problema que comenzaba a solucionarse. La República de Irlanda es socio de la UE. Territorio comunitario. Si Londres seguía adelante con su voluntad de irse, se hacía necesario volver a establecer controles aduaneros y de frontera. Pero Bruselas era muy consciente de lo delicado del asunto. Y se comprometió desde un principio a evitar que volviera a levantarse. La solución, simple e imaginativa, y que contó en un principio con el visto bueno del Gobierno británico, es el llamado backstop, o salvaguarda irlandesa. Consistía en mantener a Irlanda del Norte dentro del mercado interior y de la unión aduanera de la UE. Desplazar hacia el este la frontera. Hacia el Mar de Irlanda.

Los 500 kilómetros de frontera que se han convertido en la pesadilla del Brexit “Lo primero que hay que recordar es que Irlanda del Norte votó mayoritariamente por la permanencia en la Unión Europea. Hay una sensación muy extendida de que nos están sacando de la UE en contra de nuestra voluntad. El protocolo del backstop es un intento de evitar que exista de nuevo una frontera dura en la isla de Irlanda, una vez que Reino Unido abandone la UE, para asegurar que se mantenga la cooperación entre el norte y el sur que se está dando ahora”, explica Colin Harvey.