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Los jóvenes no solo están desencantados sino espantados

Los jóvenes no son la proa del movimiento frenteamplista en general ni el emepepista en particular. El Frente Amplio se transformó en el PRI mexicano, con más de institucional que de revolucionario. El progresismo en el poder fue triplemente engañoso para los votos éticos y transformadores hasta la raíz de los árboles, como alguna vez prometió el Presidente Tabaré Vázquez.

Ganó en el 2005 por el peso exacto de la izquierda en la historia del Uruguay con Tabaré a la cabeza, la ilusión vana del hombre nuevo y las conquistas sociales; luego la revalidación del modelo con la excusa del poco tiempo en el poder, con Mujica presidente que fue una gran decepción; finalmente otra vez Vázquez que no pudo enderezar el barco progresista a  buen puerto, nunca fue lo mismo, los sueños muertos y enterrados por el mero paso del tiempo, el descubrimiento de la verdadera realidad de conducir un gobierno sujeto a normas legales y constitucionales, nunca fue lo mismo que aquella ilusión incubada en años de voluntarismo progresista desde la oposición política, hecha trizas con el gobierno efectivo. Entre el desengaño y la decepción, la inmensa mayoría de los jóvenes abandonó la utopía de la izquierda vernácula, para peor los guerrilleros del pasado todos convertidos en burócratas burgueses.  No hay militancia ni entusiasmo para la construcción política de los actuales candidatos. Lo dijo la misma candidata Carolina Cosse y a confesión de parte, liberación de prueba. Y es cierto, solo basta la comparación con el pasado reciente, cuando el entusiasmo, el fervor de los jóvenes sumados a la intelectualidad y el mundo cultural, mostraban un enjambre militante y arrasador de los candidatos frentistas. ¿Y ahora? ¿Dónde están? Con Cosse y Martínez con certeza que no. Las ausencias, las grietas y las frustraciones están a la orden del día.

Pero además la candidata del MPP se metió en un campo ideológico,  a falta de carisma y propuestas, que embarró más la cancha. Se preguntó “¿Por qué la ambición más grande en la Unión Soviética era comprarse un jean? Si tenían la posibilidad de mandar un cohete a la luna, de estudiar lo que quisieran, de no pasar hambre, ¿Por qué su ambición era tener un vaquero nuevo?”.  “Hemos visto a lo largo de la historia distintos intentos de la izquierda cuando llega al gobierno en otros lugares del mundo, y después la debacle, el desencanto y los derechos que se vuelven para atrás.”

Señora Cosse, la URSS implosionó  por el fracaso de 70 años de comunismo llevado a cabo con militarismo, represión, falta de pluralidad política, de libertad de expresión, persecución política a los disidentes, encarcelamientos en campos de concentración en Siberia, en hospitales psiquiátricos  o en cárceles comunes, juicios sumarios y asesinatos en masa. Stalin, jefe supremo de la URSS, fue el mayor asesino en la historia de la humanidad, con millones de muertos en su haber. La gerontocracia gobernante en la mayor parte de la historia soviética, parece tan venerada y reconocida por Carolina Cosse, se convirtió en la elite privilegiada y despótica de la población, privilegió el gigantesco presupuesto militar y el esfuerzo bélico del estado socialista, condenó a la economía nacional al fracaso más estrepitoso que alejó la mínima calidad de vida para los ciudadanos rusos; provocó el atraso tecnológico y la decadencia espiritual y material de la nación; hasta que a pesar de la Perestroika y el Glasnost de Mijaíl Gorbachov se cayó el Muro de Berlín y la URSS toda, que devino en un régimen autoritario, imperial, corrupto e imperial de Vladimir Putin en la actualidad.

Los jóvenes no podían ir a la luna, ni acercarse a los Centros Aeronáuticos,  exclusivos para objetivos militares y bélicos. Tampoco podían ni querían ir a estas Universidades disciplinadas y al servicio del régimen, donde se enseñaban forzadamente las ventajas del marxismo frente al capitalismo materialista occidental; y por supuesto que querían un vaquero yankee, un disco inglés de los Rolling Stones o un frankfurter al pan alemán. Igualito que en Cuba, donde la principal actividad lucrativa de las

¿Entendió señora Cosse? No hay ningún desencanto sino espanto por lo que vivieron ellos, sus padres y abuelos, durante mucho tiempo y en un mundo que parecía sin esperanzas. Los derechos alcanzados o no eran tales, tampoco suficientes, no valían la pena o sus costos demasiado altos, impagables a la luz de tanta muerte, privaciones y autoritarismo de estado.