Banner
Banner
  la prensa google
Banner
Banner


La presidencia usurpada por los colorados

La situación que se vive en la Junta Departamental es inédita en el departamento y seguramente con pocos o ningún antecedente el país. Un gobierno del Frente Amplio y una Junta Departamental con mayoría simple colorada y presidente de ese mismo partido por cuatro años consecutivos. La Constitución garantiza la mayoría de los ediles para los partidos ganadores en las elecciones departamentales, es así que los intendentes de cualquier partido político tienen por lo menos los 16 votos necesarios para llevar adelante su gobierno razonablemente.

De una cantidad de 30 curules por Junta debe decirse que hay departamentos que tienen mayorías absolutas y monumentales por la enormidad de votos en las urnas, casos de 22, 25 y 27 ediles blancos en Tacuarembó y Flores, por ejemplo; o las mayorías del Frente Amplio, otrora en Montevideo.

Pero no, en Salto, el partido de gobierno, ganador legítimo en las urnas con más de 40 mil votos tiene solo 9 ediles en el plenario legislativo, de los 15 que le correspondía perdió 7, los colorados tienen 14 y los blancos 2 curules. En las elecciones para el nuevo presidente de la Junta, en el último año del período, será reelecto el colorado Alberto Subí en el cargo. En la medida que cada bancada presenta sus propios candidatos, entonces, la bancada mayoritaria, con mayoría simple, de tan solo 14 votos es suficiente para ganar el cargo. De los ediles disidentes del Frente Amplio, cuatro conforman la nueva bancada del Partido de la Gente y otros tres permanecerían independientes.

Cuatro de estos ediles abandonaron el oficialismo en aquella ocasión de las boletas truchas denunciada por el intendente Lima, primero públicamente y luego en la justicia. Ya fue un primer golpe mortal al esquema de gobierno en el primer año porque  todavía no se había votado el presupuesto general de gastos e inversiones de la novel  gestión Andrés Lima. Finalmente los votos para aprobarlo no estuvieron ni cerca y la administración se regiría por el presupuesto anterior de Germán Coutinho.

Luego y por distintos motivos tres ediles más abandonaron el barco, desmembrando aún más las filas gubernistas. Primero fueron cuatro y luego tres más. No fue una sino dos veces las salidas del equipo titular. A partir de entonces, finalizada la primera presidencia frenteamplista de período, los sucesivos presidentes fueron colorados por matemática pura. Eran la mayoría simple del plenario, la bancada oficialista muy disminuida e incapacitada de hacer acuerdos con nadie, ni con los disidentes (peleados a muerte) ni con los blancos (apenas dos ediles), de manera que la bandeja estaba servida inevitablemente para los colorados. ¿Eso es usurpación? De ninguna manera, en todo caso negligencia, soberbia y falta de experiencia de los frenteamplistas gobernantes. El plato estaba servido para los colorados, la mayoría circunstancial.

Más allá de los detalles, superficialidades y fallos del Tribunal de Cuentas de la Nación, ¿en que ha afectado mortalmente al gobierno actual la continuidad presupuestal de la ley de Coutinho? Más bien ha sido a favor de los contribuyentes que no se le ha dado rienda suelta a las pretensiones exacerbadas de gasto del nuevo gobierno en funciones, aumentos de sueldos en tiempos de crisis o de la carga tributaria para financiar los descalabros del pasado reciente. Por lo demás, a la ley madre ni se la ve ni se la cuenta a no ser para violentarla y no cumplir necesariamente con sus preceptos.

Por otro lado, ¿Cuál ha sido el problema trágico de no contar con las mayorías en la Junta Departamental? Absolutamente ninguno, el intendente gobernó todo el tiempo por decretos departamentales y no le presta corte a los ediles, ni a los propios y mucho menos a los ajenos, ahora cacareando desde un pulpito visible pero inoperante y falto de poder. Por las mayorías de la Junta sale muy poco o nada, a iniciativa del Ejecutivo o por motus propio, de lo cual está prácticamente incapacitada. Se diría que el mito de la fuerza de los ediles oficialistas para conformar la mayoría milagrosa de los 16 votos queda desmoronada por completo, con ellos o sin ellos, el gobierno en cuestión seguirá su curso olímpicamente y sin pagar los onerosos costos políticos reclamados por los curules, para cargos en la administración para sí mismos o para amigos y familiares. ¡Ha sido todo un descubrimiento! Se puede vivir perfectamente sin la Junta Departamental, por lo menos dormir en camas, en cuartos e incluso en casas separadas, en un modelo de familia política de los nuevos tiempos. 

 

Banner
Home   |   Política   |   Policiales   |   Locales   |   Editorial   |   Nacionales   |   Rurales   |   Sociedad   |   Deportes   |   Mundo   |   Variedades