la prensa google

| Editorial

El creciente desencanto...

No es ninguna novedad pero se aplica en la vida real y  alcanza a  toda actividad e inquietud humana. Es parte de la forma de ser de la mayoría. Todo se puede resumir a que cuando se pierde el respeto y la confianza, se pierde todo. En los últimos tiempos, esto apunta y alcanza especialmente, a la actividad y dirigencia política. Todo por los resultados que su accionar genera  y como ello afecta a la vida diaria de los ciudadanos uruguayos.

En este actual presente, la mirada crítica apuntan a quienes vienen conduciendo al Uruguay desde hace tres períodos consecutivos, con la  innegable gran ventaja de que al contar con mayorías parlamentarias, prácticamente han podido impulsar  e instalar leyes sin discusión y posible oposición,  algunas de ellas notoriamente anticonstitucionales y muchas veces beneficiando notoriamente a algunos sectores minoritarios pero sin atender a otros que de acuerdo a esa línea de atención, reclaman lo suyo. Algo que es parte de toda situación y actividad, porque conformar a todos, es imposible. Pero, lamentablemente, los cuestionamientos toman mucha fuerza y se extienden y pesan en la opinión publica, cuando algunas de las medidas están destinadas a otorgar privilegios al circulo gobernante, a sus familiares y amigos.

Algo que más allá del nepotismo, genera algo indeseable pero que se ha lamentable extendido y ganado un espacio difícil de medir, pero que todos, de una manera u otra, interpretamos como corrupción.

Quizás por eso el descreimiento de los uruguayos en los partidos políticos y en la democracia tenga otra manifestación: el sentimiento de que el gobierno de turno ejerce el poder para unos pocos.

Estudios sociológicos complementados con encuestas de opinión, establecen que al presente, seis de cada diez uruguayos piensan que el país “está gobernado por  grupos poderosos que solo se preocupan por su propio beneficio”. Hace solo diez años atrás, esa misma cantidad de ciudadanos sostenía lo contrario: en Uruguay se gobernaba “para el beneficio de todo el pueblo”.

Cuando el Frente Amplio llegó al poder en el año 2005, en el país se respiraba el desencanto con el gobierno saliente del Dr. Jorge Batlle, que había enfrentado como bien definió alguien, las siete plagas de Egipto, culminando con la crisis financiera del año 2002. 

Si bien, dos años después,  al año 2004  ya el país carreteaba la positiva pista de la recuperación y  despegue económico, estaba a flor de piel la resaca de la crisis de 2002. En aquel momento, ocho de cada diez uruguayos pensaban que se gobernaba solo para una elite.

Cinco años después, fue a Vázquez a quien le tocó entregar la banda presidencial, y en ese caso había dejado este indicador en el registro más bajo: solo el 28% sostenía que se administraba para unos pocos y no en pos del bien común. Una década más tarde, el mismo presidente debe ceder otra vez la banda y es el doble la cantidad de uruguayos que ven de forma poco altruista la manera en que se gobierna el país.

Es que cesado el viento de cola del exterior, mostrando una caída los precios de los “commodities” que produce el país, lo que genero caída productiva y del empleo, sumada la creciente inseguridad en que vivimos, la frustración, el desencanto  condimentada por hechos de corrupción que han beneficiado a algunos sectores aliados del gobierno, se generó e instaló un  desencanto y hasta un rechazo creciente hacia el gobierno y los sectores de izquierda populista que conforman al gobernante Frente Amplio. Esto si se quiere, se manifiesta en las voces de protesta, quejas, que se escuchan en ámbitos públicos, como hasta hace poco no se percibían. Hoy la gente está descontenta, crítica y se manifiesta abiertamente. A ello, se le suma la falta real de una renovación general de líderes  que es impostergable, porque los que posee la izquierda  son todos ya casi octogenarios y de los nuevos, es evidente que no tiene el mismo poder de convocatoria y convencimiento. Y eso, condiciona sus posibilidades electorales, como reflejan las últimas encuestas que muestran crecimiento importantes en candidatos postulados que son nuevos, debutantes en la materia política  gobernante. Y de esa manera, se produce un vuelco en la búsqueda de la esperanza de que se puede tener mejores resultados que culminen beneficiando al país y su gente.  Todo esto, interpretamos apunta a poner fin a las “chacritas” de poder donde unos pocos, tratan de mantenerse para seguir disfrutando de ventajas, privilegios, que paga el resto de la población uruguaya.

Si bien no llegamos a aquello de los argentinos, de “que se vayan todos” es evidente el descontento hacia la actual y veterana dirigencia política. Ayer lo sufrieron los partidos fundacionales, hoy lo sufre la izquierda populista.  Con el agregado de una atomización de la oferta política, lo que confirma que  las principales instituciones de las sociedades modernas  están en crisis, porque la ciudadanía  desconfía, al no sentirse representada, reflejada, ni. Atendida en sus necesidades, por lo que apunta a una alternancia a la que apuesta para renovar sus esperanzas.

 

Comentar...

Ante la reiterada y comprobada utilización en la pagina web de LA PRENSA de determinados participantes, en los espacios de comentarios, de expresiones groseras, agraviantes, que lejos están de contribuir a un debate de ideas o posiciones con educación, respeto y altura; la Dirección de este diario decidió borrar en forma masiva, todos los comentarios que pertenezcan a una misma dirección IP, sin importar el seudónimo con que firma, cuando al menos un comentario desde esa IP sea a consideración de esta dirección inapropiado.
Lamentamos tener que adoptar esta antipática medida, pero el triste comportamiento y nivel de algunos comentaristas, no nos dejan otra opción.
Si bien se venia realizando un filtro de malas palabras, muchos comentaristas, lograron sortear esos controles, lo que nos lleva a tomar esta medida extrema.
Exhortamos a los internautas que visitan nuestra pagina, que se apeguen a las buenas y lógicas normas de comportamiento, con tolerancia, respeto y liberta de expresión, como es deseable en toda sociedad.

Código de seguridad
Refescar

Home   |   Política   |   Policiales   |   Locales   |   Editorial   |   Nacionales   |   Rurales   |   Sociedad   |   Deportes   |   Mundo   |   Variedades