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El fantasma de De la Rúa ronda la Casa Rosada

Las PASO en Argentina están mal ubicadas en el calendario electoral. No es posible ni sustentable que a tres meses de las elecciones presidenciales, se realicen unas previas, en casi en iguales condiciones, en que pueden darse como ahora, un resultado extremadamente favorable a la oposición; tanto es así que las fuerzas kirchneristas ganarán en octubre próximo en primera vuelta, sin necesidad de balotaje. Y aun así el suplicio de Macri presidente continuará hasta diciembre, fecha en la que finalmente entregaría al poder. La victoria sorpresiva y aplastante de junio generó una crisis económica terminal en el vecino país, el dólar creció de los treinta y pico hasta casi los sesenta, hay una corrida bancaria, la inversión se paró,  el riesgo país creció escandalosamente, el riesgo de default de la deuda es inminente, está todo mal con el re advenimiento de los Fernández.

Así y todo el gobierno aún en el poder estará por cinco meses más, hasta fin de año cuando lo entregaría a las huestes de Cristina Fernández y la Cámpora, tiene que lidiar no solo con el espantoso desarreglo y desánimo económico, con su propia cruz en el ejercicio de la campaña electoral que sigue su curso al despeñadero, sino también con las movilizaciones callejeras, la presión sindical y política de las hordas victoriosas con sed de venganza destemplada. En ese marco tiene que mantener a raya el dólar, generar confianza en la economía, hacer campaña ficta para el último domingo de octubre, comerse los desbordes de los que vuelven con el cuchillo entre los dientes, y prepararse para desensillar en  los últimos dos meses de gobierno. Sin contar con los planteos, no tan descabellados del Club del Helicóptero, en sus alocada exigencia, de la ¡renuncia ya! o inmediatamente de las elecciones del último domingo de octubre, un mero trámite legal. ¿Para qué la formalidad tediosa de esperar hasta diciembre? ¿Para qué tanto sufrimiento? Ya les pasó al presidente Raúl Alfonsín y a Fernando De la Rúa, no aguantaron hasta el final protocolar.

Lo relatado es el juego actual de dos equipos, uno de la actual oposición kirchnerista y otro del gobierno macrista. Pero pueden darse variadas combinaciones, de otros equipos pero de resultados similares. Solo basta que sea la oposición de turno, un lado de la grieta, que gane por robo las PASO y ya allanar el camino en bajada dos meses por delante. El equipo oficialista, también de turno, no tendrá el ánimo ni la fuerza para dar pelea en las elecciones de octubre; dicho de otra manera se enfrentan a un esfuerzo imposible, inútil, con resultado cantado de antemano. Y si se le agrega la falta de respeto a las instituciones, la poca tradición democrática argentina y del peronismo en particular, no habría lugar para una administración provisoria del país hasta diciembre, entonces el fantasma De la Rúa sobrevuela los acontecimientos y la huida de Casa Rodada es la profecía auto cumplida de la Argentina. En algún caso hasta se puede considerar la renuncia anticipada del gobierno, para parar la sangría, controlar el caos político y social del país.

En la historia de las PASO, creadas por el ex presidente Néstor Kirchner, siempre las ganó holgadamente el oficialismo del matrimonio Kirchner, quien luego repetía más o menos igual o mejor en las nacionales. En la última, de 2014, también la ganaron los kirchneristas, pero por poca diferencia, que luego en octubre fue descontada y superada por Mauricio Macri contra su oponente, el gobernador Daniel Scioli. Pero esta vez fue al revés, con los resultados comentados.

Tan así son los acontecimientos que el nuevo ministro de Economía del presidente Macri se reúne abiertamente con el equipo económico de Alberto Fernández para discutir los términos de la marcha de la economía nacional en crisis. Previamente, los dos presidenciables (uno virtualmente presidente y otro virtualmente ex presidente anticipados) hablaron en dos oportunidades y largamente sobre el destino nacional. De hecho Alberto Fernández, el rey sin la corona correspondiente ya comienza a agarrar las riendas del país. Las encuestas post PASO dan resultados aún más devastadores que en Julio. La algarabía y ansiedad de los sindicalistas está por doquier. Los presos por corrupción del anterior gobierno, mal llamados perseguidos políticos, ya tienen sus valijas prontas por una amnistía general, incluso hasta mandan a prepo a sus carceleros. El futuro presidente afirma que la posición argentina con respecto a Venezuela será la misma que la del Uruguay de Tabaré Vázquez y México de Andrés López Obrador, o sea que apoyan al dictador y el estado de cosas en el país caribeño. Además anuncia Fernández que el futuro inmediato  será muy difícil, no se puede recomponer tan rápido lo que destruyeron en cuatro años Macri y Cambiemos. Así que supuestamente  más de lo mismo…

 
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