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| Por J.Jota

Riesgos de los comportamientos disruptivos en los equipos de salud

mi cam1El Dr. Mario Godino, integrante del Departamento de Calidad y Seguridad del Paciente del Ministerio de Salud Pública, planteó su entusiasmo “con que Salto esté firmando un acuerdo de comportamiento”, destacando que “es una herramienta propuesta por el Ministerio y con la que se viene trabajando en todo el sistema sanitario”, en lo que tiene que ver con el tema “comportamientos disruptivos) o sea aquel que interrumpe o dificulta el diálogo entre integrantes de un equipo médico y de este con el paciente, siempre en perjuicio de la oferta de un mejor servicio para este último.

 

 

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Estimó que “el del relacionamiento y la comunicación es un tema clave”, para asegurar que “las cosas marchen bien en el sistema sanitario la comunicación tiene que ser buena, dentro del equipo de salud, del equipo con el paciente y viceversa”. Aseveró que “un comportamiento inadecuado afecta todos los aspectos de la asistencia”, estimando que se trata de “un deber moral comenzar a trabajar como es el relacionamiento dentro del equipo de salud, si estamos actuando adecuadamente, si nos tratamos bien entre nosotros, como paso previo para después sentarnos con los pacientes que tienen su forma de comportarse con el sistema sanitario”.

mi cam2A continuación, el profesional reconoció que “el deterioro de la comunicación se percibe en toda la sociedad”, indicando que no obstante “no es lo mismo tener una discusión en una farmacia o una panadería, que tenerlo en un block quirúrgico, en un proceso asistencial porque el impacto es distinto”.

Agregó que “el acuerdo de comportamiento es entonces una forma que tenemos todos los que trabajamos en una institución”, resaltando la presencia de los distintos gremios y las gerencias de las instituciones “para decir un determinado tipo de comportamiento no va a ser aceptado”.

Aclaró que “el comportamiento interno no es un reglamento interno que la institución ya lo tiene, no es un código de ética que el país ya lo tiene para todos los trabajadores de la salud, sino que es una forma de decir que en las instituciones no vamos a aceptar comunicarnos a los gritos, a destratarnos entre nosotros, no vamos a aceptar ninguna forma de violencia física en el equipo sanitario”.

“Eso es un compromiso moral –agregó- que va mucho más allá de lo escrito, no es una regla de sanción administrativa, sino que es un compromiso moral, que si da pie importante para que cuando esas conductas sucedan se pueda sentar con las personas que las desencadenan y hablar sobre el tema. Porque esto no se soluciona por una vía administrativa, ni por pedidos de informes, sino sentándose con la gente que tiene estos comportamientos, tratando de encaminarque la gente entienda que ese tipo de comportamientos en el ámbito saniotario debe cambiar”.

Lo primero es evitar ser cómplice

mi cam3Godino enfatizó en que “uno puede tener la personalidad que quiera y ser como quiera fuera del ámbito sanitario, pero dentro del mismo debemos adaptar nuestros comportamientos a un lugar tan delicado como el que se vive día a día en la asistencia de los pacientes”.

Consultado por LA PRENSA sobre a quien corresponde el control para que ello suceda, el profesional aseveró que “con la responsabilidad de todos es la forma de controlarlo. Yo diría que el aporte individual más importante que podemos hacer hoy para mejorar estos comportamientos en una institución, lo primero es no ser cómplice, no aprobar los malos comportamientos sino censurarlos. Si una persona destrata a otra en el ámbito sanitario, que no encuentre en los compañeros un apoyo sino a alguien que le haga ver que así no debe ser, porque estos son temas culturales”.

“Por eso –agregó- la apuesta nuestra es a la difusión del tema, a la firma de estos acuerdos que tienen valor moral”, acotando que “esto no está atado a lo punitivo”.

“Después hay que ir desarrollando estrategias para los casos graves que son menos del 2% ,pero que son aquellos casos que no responden a la censura social, no responden a las conversaciones formales y se transforman casi en una patología para la institución, requiriendo de estrategias específicas y puntuales”.

Señaló a continuación que “en un equipo de salud debemos ver primero como nos comportamos en la interna, tomar medidas para que ese comportamiento mejore para que el relacionamiento en el equipo asistencial sea bueno y después salir con otra autoridad moral y decir que ahora queremos que también el relacionamiento con los pacientes comience a mejorar”.

Ante la consulta periodística concreta, surgió la consideración de Marcelo Barbato, Director del Departamento de Calidad y Seguridad del Ministerio de Salud, señalando que “es un tema que a veces nos cuesta abordar”, estableciendo que “nosotros estamos más habituados a tratar problemas de tipo técnico, el ejercicio de buenas prácticas en salud, con niveles de evidencia en lo que tiene que ver con la medicina”, estimando que “estos temas muchas veces pasan desapercibidos y pocos países toman un problema de este tipo para impactar en el ámbito sanitario”.

Subrayó que “las prácticas habituales se cimentan sobre dos cosas: una tiene que ver con esas prácticas seguras con niveles de evidencia, ya sea en el ámbito quirúrgico, en el ámbito de la medicina primaria, como prescribimos medicamentos, como hacemos un diagnóstico, etc. pero se sostiene desde el punto de vista cultural”, refiriéndose al objetivo estratégico de “construir una cultura institucional de calidad y seguridad”.

El impacto en el ambiente laboral

Fue cuando puntualizó que “el comportamiento tiene mucho que ver con el tema de la cultura, porque esta no es otra cosa que como hacemos las cosas en la práctica diaria. Tiene muchas raíces y es muy difícil cambiarlas”, dijo, para agregar que “estamos acostumbrados a trabajar de una manera y en lo que tiene que ver con el comportamiento, impacta en varias cosas”.

“Puede impactar en el ambiente laboral hacia la compañera, generar un ambiente tóxico donde cuesta trabajar, e impacta y nos preocupa como rectoría sanitaria, en la calidad asistencial”, puntualizando que “el tener una mala comunicación dentro del equipo de trabajo sin poder trabajar de la mejor manera y como lo requiere la asistencia diaria de los pacientes, con equipos multidisciplinarios, y si no somos capaces de comunicarnos de la manera más profesional posible, se crea el riesgo de que se hagan las cosas mal y tengamos accidentes”.

Comparó ello con los accidentes que hay en el tránsito “si no respetamos las normas, o no estamos atentos a que otros no respeten esas normas y el dañado es el paciente, cuando es el centro de los desvelos delo que debe ser la asistencia sanitaria”.

“El comportamiento inapropiado –está demostrado y estudiado- impide avanzar más rápidamente en calidad y seguridad y sobre ello hemos hecho diagnósticos a nivel nacional, con una encuesta de más de 4.500 personas que trabajan en el ámbito sanitario que identifican estos comportamientos como un problema, que más de la mitad lo había sufrido en algún momento y más del 90% lo había visto en alguna oportunidad, como se ven en otras áreas de la vida. Pero en el ámbito sanitario está en juego la salud y por eso diseñar estrategias para modificar ese comportamiento, hacerlo visible es muy importante”.

Entonces afirmó que “el acuerdo de comportamiento busca eso. Que los trabajadores de una institución, los profesionales y los gerentes de una institución digan que esto no va, seguirá surgiendo porque somos seres humanos y muchas veces tenemos comportamientos inapropiados. Pero se va a hacer visible y no va a ser aceptado y es el primer paso para lograr el acuerdo sobre el tema”.

En otra parte de la ronda informativa que sobre el acuerdo para tratar el comportamiento disruptivo, surgió la apreciación en cuanto a que “uno no pretende cambiar la personalidad de la gente y por qué debemos tener comportamientos especiales en el ámbito sanitario, basta con algunos ejemplos”, afirmó el Dr. Mario Godino.

“Puede haber dos médicos que no se lleven bien, como ocurre en cualquier ámbito de la vida y no se hablan. Pero esos médicos no pueden decir a la institución que cuando debe pasar la guardia a otro colega se la dejo en un papel o no se la cuento porque no me hablo con él. Hay que considerar que afuera del centro asistencial se pueden no hablar, pero adentro y prestando asistencia se deben hablar, porque de lo contrario se pone en riesgo la seguridad de los pacientes y también pone en riesgo el funcionamiento de la institución”.

“Cada uno afuera va a hablar o no hablar con cualquiera, pero en el ámbito sanitario hay que hablar lo que debe hablarse, preguntar lo que se deba preguntar, tomando comportamiento seguro”, lo que es en buena medida el motivo sustancial del abordaje de este tema”, concluyó.

Violencia instalada en la sociedad

También se dejó en claro que los propios integrantes del sistema o del equipo de salud que observe problemas de comportamiento o relacionamiento debe abordarlo y dar los pasos que corresponda “y en aquellos casos en que el diálogo no de sus frutos, se deberá derivar al tratamiento que busque recuperar a esa persona en cuanto a su conducta cuando se atiende a los pacientes”

Al mismo tiempo se reconoció que en el ámbito de la salud, nada se puede hacer respecto a lo que es la violencia instalada en la sociedad y que a veces lo refleja el propio paciente cuando se relaciona con el equipo de salud.

Ello surge a raíz de algunos hechos en los cuales los pacientes agreden a los médicos que los atienden (como se denunció en el Hospital Salto y en otras instituciones del país), sobre lo cual el presidente del directorio del Centro Médico de Salto, Arturo Altuna, quien precisó que esa violencia y mala educación que se plasma en la sociedad en general “responde a otros factores que deben ser considerados en otros ámbitos”, estimando no obstante que “el trato del médico con el paciente debe ser lo más amigable posible y debe primar el compromiso profesional de hacer las cosas bien en el desarrollo de nuestra tarea”.

“Debemos mirar hacia adentro y ver con ojos críticos a quienes están con nosotros mismos para lograr esa calidad y seguridad del paciente”.

 
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