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En la actualidad nos encontramos en una situación sumamente compleja, en donde la Pandemia está causando profundos cambios en el mundo y en la región, y nuestro país no escapa a esta coyuntura. Si bien debemos reconocer que esta no es la primera vez que nuestro planeta se encuentra asolado por una pandemia en esta era contemporánea, es necesario comprender que el Covid-19 o coronavirus es el que más ha impactado hasta el momento.

Impacto que ha detenido la economía mundial, aún de los países más poderosos. Todo esto ha llevado a un nuevo planteamiento en cuanto a que los países tiendan a priorizar la economía o la salud de los pueblos, disyuntiva que para algunos dejará, sin duda, altos costos, tanto en finanzas como en vidas humanas. Esta pandemia mundial, que comenzó a gestarse en China en el 2019 y rápidamente se extendió hacia Europa, y luego a todo el planeta, llevó que todas las naciones, en mayor o menor medida, tomaran acciones sanitarias y de limitaciones en los traslados e ingresos de personas, con el fin de evitar el ingreso de un virus sumamente contagioso. Hay que tener en cuenta que la rápida expansión del virus se debió a la gran conexión de vuelos internacionales que existen entre los continentes, lo que ha llevado a que tan rápidamente aparecieran focos en todo el mundo.

Sin duda, esto generó -y puede aumentar aún más, porque todavía no hay un control sobre la enfermedad hasta que no se logre una vacuna-, un gran descalabro económico a nivel mundial que dejará secuelas importantes, y América Latina no escapa a esta situación, y ya se está sintiendo el impacto. Hablamos de una crisis económica muy diferente a las que conocíamos hasta el momento. Todo estaría indicando de acuerdo a los anuncios internacionales, que muchas y grandes empresas probablemente irían a la bancarrota, y de hecho subiría el desempleo; una crisis comparada como la peor, desde la “Gran Depresión del 1929”. Esto ha llevado a que los países implementen distintos planes de emergencia para hacer frente a los costos económicos originados en salud, en asistencia social, etc., accediendo a reservas fiscales o a préstamos en instituciones internacionales. Y nos referiremos a un análisis –muy actual, por cierto- realizado por el director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el economista Daniel Titelman, quien además agrega, qué a pesar de todo, “existe una ventana de oportunidad en el largo plazo”, y analiza de esta manera: esto va a generar cinco efectos devastadores en las economías de América Latina:

1) Tenemos un desplome económico entre las dos potencias comerciales más grandes del mundo, como lo son Estados Unidos y China. Los principales socios comerciales de nuestra región son Estados Unidos y China, y tienen serios problemas por la pandemia, y Latinoamérica lo va a sentir. El deterioro económico de Estados Unidos afecta a todos, pero principalmente a México y Centroamérica en lo comercial, y también con las remisiones que efectúan los inmigrantes a sus países. Los mismo ocurre con China, porque es un socio comercial muy importante en la América Latina, y es el principal mercado que Uruguay tiene en estos momentos, primer destino de nuestras exportaciones. Las proyecciones que realizan instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son negativas. De ahí la comparación con la “Gran Depresión de 1929”.

2) Caída de precios en materias primas. En cuanto a la caída de los precios de las materias primas, afecta a toda la región. A la baja de los precios de los minerales, como el cobre y el hierro, hay que agregarle la caída de los alimentos, como las carnes, soja, maíz, cereales, etc. Y otro de los productos que ha tenido fuerte baja ha sido el Petróleo, y no sólo por el efecto del Coronavirus, sino por conflicto y guerra de precios entre los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderados por Arabia Saudita y Rusia. Esto hizo que el precio llegara a niveles históricos cerca de U$S 20, mínimo en 18 años y, afectando a Colombia, Venezuela. Ecuador y México. Después de un acuerdo entre Trump y López Obrador, la OPEP redujo la producción. Al caer las materias primas, habrá menos exportaciones y, por ende, un menor ingreso de divisas en las economías de los países. 3) Interrupción de los enlaces de producción a nivel global. Se interrumpen las cadenas de suministros al detenerse prácticamente el mundo, y las empresas que hacen partes de un producto para su ensamble final, se paralizan al no tener los insumos necesarios. En la región por esta crisis de la Pandemia, los más afectados han sido México Y Brasil, los sectores manufactureros más grandes de Latinoamérica. Como ejemplo tenemos el sector automotriz de México. 4) Menor demanda de servicios turísticos. Hay una menor demanda, y en algunos casos nula, en cuanto al turismo; algo que afecta a países como México, Cuba, República Dominicana, que dependen de esta actividad. 5) Fuga de capitales y devaluación monetaria. Latinoamérica ya tenía altos niveles de endeudamiento antes de la Pandemia, y a medida que las economías de los países se han ido paralizando, se ha complicado mucho más.

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