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Desde que los representantes del  gobierno de la coalición multicolor que llevó a la presidencia de la República al Dr. Luis Lacalle Pou, han trascendido una serie increíble de irregularidades. Todo lo que demuestra la desidia, la irresponsabilidad y la corrupción con que se manejaban los supuestos campeones de la solidaridad, la honestidad y la ética.

Una vez más, quedó demostrado que cuanto más alguien se vanagloria de su honorabilidad, ética, en realidad esconde su real forma de ser.  Bajo ese manto hay muchísimas veces, un ser hipócrita, ambicioso. La honorabilidad no se proclama, se demuestra con conducta y manejo de vida.

Pero seamos concretos. Todo lo que ha trascendido en torno al manejo del Ministerio de Desarrollo Social  (MIDES) es algo increíble. Merece ser investigado, hasta las últimas consecuencias, llamando a responsabilidad,  aunque sea para algunos “políticamente incorrecto”  porque en estos hechos, no puede ni debe haber “solidaridad”. Es que es corrupto que pague por su inconducta.

Hasta ahora, siempre termina pagando estos zafarranchos, Juan Pueblo. Es hora que de la clase política, sea responsable de sus actos.

El Ministerio de Desarrollo Social se implementó durante el primer tramo del gobierno del Frente Amplio, bajo la batuta de la ministra Marina Arismendi, que notoriamente está desaparecida del escenario público- político y nadie sabe adonde está. Los nuevos administradores, de acuerdo a lo que se ha venido informando, a poco de iniciar su labor, se encontraron que esa cartera destinada a asistir a los más desposeídos, poseía en depósitos, alimentos desperdiciados y vencidos; kilos de leche en polvo, pañales y toda una variedad de implementos para la higiene hogareña y personal. Lo máximo, fue el encontrar  dos contenedores donados por Canadá  repletos de insumos sanitarios, sillas para discapacitados, etc. todo abandonado y sin destino desde hacía meses.

Pero lo más grave es que el MIDES, disponiendo de un presupuesto millonario en pesos y dólares, realizó  contratos con ONG  cuyo funcionamiento y manejo han resultado bastante turbios. A las que no se les controlaba y es así, que de entrada nomás, se chocó con  irregularidades en unos $ 10.000.000 por dinero que se les entregó para pagar alquileres de refugios  y tuvieron  otro destino. ¿Cuál? No se sabe.  Sumaban 30  los inmuebles utilizados por el Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis). El famosos programa  “Uruguay Trabaja”, tiene deudas y multas por unos  $ 4 millones  con el BPS. Hace pocos días, se confirmó que una oficina de “mantenimiento” de la empresa de ascensores OTIS,  se ubicaba dentro de la sede central del MIDES. Lo llamativo que ese edificio no  tiene ascensores de esa marca y en su garaje se encontraron 2 lujosas y costosas camioneta Kia, casi sin uso, que estaban a disposición de las jerarquías. A Marina parece que le gustaban los buenos coches, avaluados según precio de 0 km. en unos 160.000 dólares.  Lógicamente, los resultados detrás de estos manejos, no podrían ser exitosos, como se promocionaba por cierto periodismo militante,  que también recibía pautas publicitarias por cifras millonarias.  Por lo cual  se entiende que se tenía una especial y original visión de lo que deberían ser las políticas sociales. La de comenzar por los bolsillos propios y de militantes compañeros…. Es lo que quedó en evidencia.

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