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Las cataratas se han considerado como la primera causa de ceguera a nivel mundial, existe una sencilla intervención quirúrgica que elimina el problema y restaura la visión en las personas afectadas. Sin embargo, esta operación de cataratas encierra una serie de complejidades que resulta interesante conocer.

Las cataratas oculares son un problema visual bastante común. De hecho, según diversos estudios, más del 60% de la población mundial a partir de los 75 años desarrollará algún tipo de catarata. Por lo tanto, las cataratas son percibidas como una amenaza a medida que se cumplen años.

¿Qué es una catarata?

Lo que en clínica se entiende por catarata ocular no es más que la opacificación del cristalino. El cristalino es la lente transparente inherente al ojo en virtud de la cual este puede enfocar, que se encuentra detrás del iris y la pupila.

Cuando aparecen las cataratas, esta lente se nubla de forma progresiva; debido a una acumulación de células epiteliales que cambian de color por razones patológicas.

Estas células proliferan e impiden el paso normal de la luz a través del cristalino, dado que por sus rasgos traslúcidos y su tonalidad marrón suponen una barrera física para dicho paso. Es como si se observa el mundo a través de un parabrisas empañado. De esta manera, la visión queda afectada.

Existe otro cuadro clínico: las cataratas secundarias.Estas son un estado ocular patológico muy similar al anterior. Surge tras la extracción quirúrgica de la catarata y se debe a restos de ese epitelio oscurecido que han quedado latentes y han vuelto a proliferar, volviendo a opacar las estructuras del ojo.

La sintomatología resultante es parecida a la que causa la catarata primaria, pero la lesión ocular es más leve y menos extensa. Así, todo lo que se requiere para su corrección es la eliminación de esa capa de tejido por láser. Se trata de una intervención rápida, indolora y sin riesgos.

En torno al 50% de las personas que han recibido una operación de cataratas -técnicamente llamada faquectomía- desarrollará en pocos meses una catarata secundaria.

Como consecuencia de la formación de la catarata, de una manera progresiva -y más o menos rápida en función del tipo de catarata del que se trate-, la persona afectada experimentará las siguientes molestias visuales:

** Disminución de la agudeza visual.

** Fotofobia y deslumbramiento.

** Alteración de la percepción cromática -los colores pierden intensidad y se funden-.

** Alteración de la percepción del espacio circundante.

Y, en general, cualquier modificación visual que pueda surgir como consecuencia de que la luz que reflejan los objetos no consiga penetrar en el ojo o si lo hace, que sea de manera oscurecida y distorsionada.

Es por esta naturaleza progresiva y discapacitante,los síntomas pueden pasar desapercibidos al principio o interpretarse como síntomas de algo distinto, hasta que la persona presenta una disminución visual tal que hace obvio que existe un problema subyacente.

Además, como factor de confusión añadido, mientras la catarata se halla en proceso de extensión, los diferentes grados de dilatación o contracción de la pupila podrán enmascarar o agudizar los síntomas.

Así, si la pupila se encuentra muy dilatada, mucha de la luz que entra en el ojo ‘esquivará’ a la catarata y la visión será más próxima a lo normal. Ahora bien, si se encuentra muy contraída -en ambientes de baja luminosidad-, la luz se encontrará a la catarata en su camino y la visión será muy empobrecida.

Causas de la catarata ocular

De todas las causas, la más ampliamente aceptada es el proceso de envejecimiento normal del cuerpo. Desarrollar cataratas sería una consecuencia lógica de alcanzar edades avanzadas, aunque bien es cierto que solo las personas susceptibles llegarán a desarrollarlas.

En un cierto número de casos, la causa es genética y el problema recibe el nombre de catarata congénita.

¿En qué consiste la operación de cataratas?

Considerada como una intervención quirúrgica sencilla y segura y dada su naturaleza ambulatoria. El porcentaje de éxito es altísimo.

La intervención consiste en la extracción física de la catarata mediante instrumental que se inserta en la parte anterior del globo ocular.

Debido a que el tejido a eliminar se halla contiguo al tejido ocular sano -y en concreto, al cristalino- es necesario extraer total o parcialmente el cristalino. De esta forma, el ojo queda afáquico o sin capacidad de enfoque propio. Recordemos que era el cristalino, nuestra lente natural, la que permitía dicho enfoque y, por tanto, la acomodación de la vista.

Para suplir esta carencia estructural y funcional, se implanta en el espacio anteriormente ocupado por el cristalino una lente intraocular (LIO), que permite el enfoque de las imágenes, con unas características que complementan a las de la LIO del ojo contralateral.

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