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Primero y principal, el Frente Amplio perdió estrepitosamente las elecciones nacionales, y todavía, no se dio cuenta, no salió de su asombro, está grogi en la esquina del cuadrilátero del sistema democrático. Incapaz para dar fuerza y estímulo a sus fuerzas departamentales para asumir o repetir el poder en las intendencias. Además, como si fuera poco, es notorio el éxito y la popularidad del presidente Lacalle y del gobierno de coalición multicolor a cargo del país.

Las encuestas recientes así lo establecen, además de la conducción en medio de la pandemia que estamos sufriendo. De manera que el Frente no representa ninguna fuerza de poder real y efectivo, a los efectos de posicionar un gobierno local, mucho menos el de Salto, que precisa de manos gigantescas del poder central, concretamente de blancos y colorados contentos en el poder, no de frenteamplistas, en la oposición, tristes y enojados.

Así como perdió fuerza electoral desde las internas de los partidos en junio del año pasado, siguió en las presidenciales-legislativas, mucho peor será y desde el llano,  en el mes de setiembre próximo.

Pero hay otras dos circunstancias a mal traer a la fuerza de izquierda salteña para retener el gobierno de Salto. Una que no puede hacer gala de nada en sus 5 largos años en el poder. ¿Qué pueden mostrar como logros políticos y administrativos? ¿Qué obras pueden exhibir? ¿De qué gestión se pueden ufanar? El intendente Lima se peleó con todos, con los suyos de allá y de acá, nunca tendió puentes con la oposición, agrandó la grieta. Sin lugar a dudas no ha sido solo una administración mediocre, sino pésima, de las peores de la historia local.  Claro, hay antecedentes de sobra que la gente tropieza dos veces con la misma piedra, y que no hace falta necesariamente una buena gestión para obtener montañas de votos. Pero, igual así es dificil creer que Lima siquiera mantenga su poder electoral, ni el pasado de 2015 ni el reciente de 2019, por supuesto ambos insuficientes para ganar cualquier elección. Y su compañera de lema, la Cra. Marazzano no es ayuda alguna, por supuesto que ni parecido al apoyo de antaño de Fonticiella y Soto.

Pero más que la gestión realizada por Lima en los cinco años pasados es la realidad presente de la intendencia en manos del Frente lo que más preocupa, incide y condena la performance electoral en breve. Un desastre monumental, un default generalizado, la intendencia en coma. No hay dinero para pagar sueldos y proveedores, mucho menos para hacer campaña electoral o promesas de tiempos venideros. Finalmente ni los cortes de rancho, ni las prebendas a compañeros, ni los cargos públicos, corren a favor en este momento. Ser del palo oficialista no sirve para nada, no junta votos.  Me imagino que ya no será ni siquiera una carta de presentación favorable, o un imaginario factible, el presentarse a una casa de barrio o un mitin de vecinos, y decir que son parte del oficialismo, que vienen a pedir la repetición de gobierno.

Entonces, con este panorama en ciernes, ¿me quieren decir, que Lima es un candidato firme a ganar las elecciones y volver a la intendencia de Salto? No digo que no saque votos, sino que gane…

Comentarios

0 # aquilino 29-06-2020 16:45
De acuerdo.
Es una etapa terminada...no alcanza con parlotear y poner juegos saludables...se necesita vision madura de estado...gestion...recursos...y sobre todo percibir el sentir popular.
0 # QUIJOTE 29-06-2020 17:27
DESPUES DE SETIEMBRE,CONTADOS LOS VOTOS,VOLVEMOS A VER AL LIMA INTENDENTE.YA LO VERAS!!!

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