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El mundo médico debe enfrentar cambios sociales para los que no se preparó por la vorágine de las circunstancias. Debe acomodarse. Hoy el paciente es otro, es el mismo que hace demandas en todos lados, que cree saber porque como decimos lee en Internet sobre su patología. No olvidemos algo muy importante. Vivimos en el mundo del use y tire y mucha gente se ha hecho la idea que puede hacer cualquier cosa con su salud física y psíquica y cuando tenga un problema puede recurrir al médico, al dentista, al psiquiatra y que “con una pastillita” o una mínima intervención solucionarle el problema.

Nada más alejado de la realidad. La “pastillita salvadora” no existe, queremos avisarle. Esto, que es un gran déficit de los gobiernos, de los ministerios de salud y del propio mundo médico, debe ser corregido cuanto antes. La salud no es una visita regular al médico o cuando me siento mal, o cuando no puedo dormir o cuando me duele la muela. La salud es una construcción diaria que luego da resultados. La salud es una construcción cada vez que nos alimentamos, cuando dormimos, cuando decidimos si hacer o no ejercicio, cuando nos amargamos por mil cosas que no podemos resolver y que a la larga no tienen solución. La salud está en un descanso apropiado y en cortar o reducir el tabaco, el alcohol o las drogas y ese mensaje no se ha dicho con la fuerza necesaria por parte de los actores de la salud. Por eso después mucha gente cree que yendo al doctor soluciona lo que destruyó por años con la constancia de un artesano.

Entonces llegan las impaciencias y todo lo que ya sabemos porque el cuerpo humano y su psiquis no se arreglan cambiando repuestos como a un auto. Aunque parezca irrisorio mucha gente cree que así se arreglan los problemas y se “puede seguir tirando” porque por allí llega lo peor, luego de ir al médico y reclamar “la pastillita salvadora” cree que puede volver a comer todo lo que hace daño, trabajar hasta rendirse, descansar mal y poco, endeudarse en cuanta tarjeta ande por allí y que después en el centro de salud equis le arreglen los desbarajustes.

Esta realidad, que entendemos es general si no, no darían las cifras de exceso de peso, diabetes, colesterol y demás indicadores de la población uruguaya, que vienen coronadas por una forma de actuar muy desaprensiva respecto al cuerpo de parte de los orientales, y de la sociedad occidental en general, choca de plano con un mundo médico que (mal) entiende que del otro lado no solo hay preocupación, sino también acción. Por lo que el mundo médico, donde incluimos a galenos, técnicos de las diferentes áreas, licenciados, enfermeros y personal de salud, debe tomar muy en cuenta la “actitud” de sus pacientes porque de lo contrario van a arar en el mar.

Quizás una de las primeras cosas que ese mundo médico debe hacer, porque cambiar la sociedad en su conjunto es más difícil por más que algunas pautas con educación y aportes nuestros desde los medios se pueden lograr, es reconocer el momento histórico que les toca vivir, porque de lo contrario se pueden hacer expectativas y obrar de acuerdo a ideales que no existen, creer que el paciente acompasa con su accionar su preocupación y nada más alejado de esto en la generalidad de los casos. Sobre esa realidad deberán machacar quienes forman a los futuros profesionales para atenerse a lo que se les viene y no creer en un mundo que definitivamente ya fue. Quizás la crudeza del diagnóstico del paciente sea el mejor comienzo.

El destacadísimo sociólogo francés Pierre Bourdieu dice en El oficio de Sociólogo: se pueden y se deben escuchar los discursos más irreales, pero a condición de ver en ellos no la explicación del comportamiento del actor, sino como una parte del mismo que también debe ser explicada. Todo dicho.

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