La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Por supuesto que hay una razón ideológica detrás de la eficiencia de la gestión de las empresas públicas. Los progresistas tienen una opinión y yo tengo otra. No creo en la mejor administración más humanitaria y sensible de lo público por sobre lo privado, ni tampoco el supuesto interés social y colectivo que prevalece sobre el lucro y la plusvalía capitalista.

Que haya un interés estratégico y puntual de algunas empresas en manos del Estado como el uruguayo, chico en territorio y más pequeño en población, es una cosa, algo que puedo entender. Pero que la idea cunda generalizada o en mayor medida, tanto a nivel nacional como departamental, es intolerable, dadas las evidentes pruebas de lo nefasto de las experiencias llevadas a cabo. Y no se trata solo de la administración de una empresa del rubro privado sino también la propia gestión de los servicios públicos. Saquemos UTE, OSE y ANCAP de lado y pongamos arriba de la mesa ALUR, Cementos Portland, así como el Hotel y Alojamientos de Termas del Arapey, estas son empresas propiamente dichas en manos del estado central y local, que son ampliamente deficitarias y prestan mal sus servicios. Pero hay que sumar otras actividades en Salto que las realizan directamente el departamento de obras y el servicio de recolección de basura y barométrica, por ejemplo. Ni que hablar que son montañas de plata del contribuyente que se tiran a la calle en aras de la dignidad y el derecho conquistado del trabajador público. No solo se hacen mal las cosas sino que cuestan carísimo. En comparación, en otros lares, con una social democracia desarrollada, es posible ver una mayor prestación pública de calidad sumada a una fuerte presión impositiva, en una ecuación tolerable, en una relación causa y efecto exitoso, que cuenta con la aprobación entusiasta de la ciudadanía, se paga mucho pero en contrapartida también se recibe mucho. En nuestro país, que tiene un gran peso de impuestos sobre las espaldas de los contribuyentes personales o empresas, reconocido como de los más altos del mundo, aunque no de los mayores, no tiene las contrapartidas necesarias y suficientes, de manera que acá se paga mucho y se recibe poco y nada.

En el estado actual de la economía del Uruguay en general y de los departamentos en particular, sobre todo el nuestro, no es posible “soñar despierto” con mayores y complejas responsabilidades de corte populista por parte de los gobiernos, ya hay demasiado con lo que tenemos. No se puede insistir en el supuesto gasto social a través de empleos, programas asistencialistas, mejoras salariales para la plantilla estatal, mayores y extraordinarias partidas presupuestales para los entes oficiales, etc. El corte y la racionalización de gastos a través del Presupuesto Nacional a estudio del Parlamento, es una muestra de la receta presunta y posible para el paciente internado con gravedad. Las soluciones no son fáciles, cómodas ni indoloras, pero son el único camino posible. Las voces de las sirenas de la oposición nacional son solo griterío marketinero que no conduce a nada. Me suena más a la oportuna frase de Seregni para que el oficialismo blanco y colorado votara las necesarias medidas del caso mientras que el Frente se opondría en modalidad de baja intensidad, solo para aparentar. Así son las cosas y los roles a cumplir por unos y otros. Ayer y hoy…

Así pues también la discusión presupuestal local. Con el agua al nivel de casi no respirar y el peligro de morir ahogado, los gobernantes de turno se enfrentan al próximo gobierno quinquenal, sencillamente con la perspectiva de tirar la pelota para adelante; desconocer o ignorar la situación de fondo y pretender una refinanciación de la deuda con más fondos frescos para flotar a nivel de supervivencia los próximos 5 años. Sencillamente no está planteada la discusión de la gravedad de la enfermedad y las posibilidades ciertas del paciente y su calidad de vida sobreviviente. No hay reducción de personal excedente; no hay priorización de áreas municipales a desarrollar y otras a suspender provisoria o definitivamente; no hay racionalización del gasto previsto en muchos sectores incompetentes e impertinentes; se continúan con los excesos de talleristas culturales, bandas de deportistas y jóvenes que son los lujos de la marginalidad, representantes de la nomenklatura progresista local.

Para poder realizar comentarios debes ser un usuario registrado.

Anglo - Inscripciones abiertas 4
Requiem Servicio Funebre
Agencias 9,10,11
Ranking