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Ayer, 20 de julio, se cumplió un nuevo aniversario del primer arribo humano a la Luna, distante unos 400.000 kilómetros de la Tierra. Hecho que generó beneficios para la gente común, no sólo para científicos y técnicos, que son muchos e invalorables. Por ejemplo la  industria de los microchips hoy es algo incorporado a tantos aparatos de uso cotidiano, ya en el hogar como en empresas, oficinas o de manera personal. Por ejemplo, la telefonía celular, el desarrollo de las computadoras, Internet y todo el universo digital se originó en experiencias tecnológicas utilizadas durante esa llegada humana al satélite celeste de la Tierra.

Debido a la exploración espacial tenemos, en la actualidad, para uso corriente, invenciones tales como componentes especiales que permiten a los celulares contar con cámaras de altísima sensibilidad, autos con GPS y hasta filtros de agua.

También la Medicina, y en particular la tecnología médica, obtuvieron numerosos beneficios concretados en sistemas para un mejor estudio y diagnóstico de los más diferentes padecimientos con métodos no invasivos.

Pero, lo que más sorprende hoy en día es el hecho de que estamos viviendo una nueva carrera espacial donde los protagonistas no son ya las naciones sino empresas privadas que proponen desde exploraciones mineras y posterior manufactura de herramientas e instrumentos en la Luna, Marte o en ciertos asteroides hasta el despliegue del turismo espacial que permitirá a cualquier persona que lo desee y cuente con el dinero para pagar su pasaje,  viajar a rincones del Sistema Solar.

Se está hablando que para 2022 o 2023, habrá que conformarse con vuelos suborbitales en torno de la Tierra. Luego vendrá viajar a la Luna para establecerse unos días en un hotel allá instalado y dedicar el tiempo a visitar los cráteres y otros atractivos lunares. Ver la esfera terrestre mientras se ensucia el calzado al caminar por Selene será un emotivo acontecimiento.

De hecho, el primer viaje realizado por completo a través de una empresa privada, ya tuvo lugar. Fue el pasado 11 de julio cuando Richard Branson -de 70 años de edad- se convirtió así en el primero en llegar al espacio a más de 80 kilómetros de la superficie terrestre en un vehículo de Virgin Galactic, empresa de su propiedad, llevando otros cuatro astronautas, también empleados de su empresa.

Jeff Bezos, creador de Amazon y fundador de Blue Origin, firma dedicada a vuelos espaciales, llegó hasta 100 Km. de altitud de la Tierra  por estos días,  casi en coincidencia con el nuevo aniversario del alunizaje de Amstrong y Aldrin. Lo hizo acompañado de otros civiles y de Wally Funk mujer de 82 años de edad.

Transformaciones que estos avances también modificarán lo que hoy se entiende por aviación. Estos vuelos suborbitales permitirán, en un futuro cercano, realizar un viaje entre Los Ángeles y Nueva York en sólo 20 minutos o uno de Londres a Hong Kong en, apenas, 34 minutos. Como cuentan con ya probados cohetes reutilizables los costos se abaratan cada vez más.

Elon Musk, propietario de Space X así como de Neuralink y la fabrica automóviles eléctricos Tesla, ya alquiló parte de la Estación Espacial Internacional (situada a 400 Km. de altitud) para rodar en octubre próximo el primer largometraje de ficción -con Tom Cruise de figura estelar- realizado en el espacio exterior. El empresario ya tiene programadas la instalación de bases permanentes habitadas con humanos en la Luna para años venideros y, luego, la colonización de Marte que piensa iniciar en el año 2025. La empresa japonesa Mitsubishi cuenta con avanzada tecnología espacial, incluyendo sondas, cohetes y plataformas de lanzamiento. El aparato enviado a Marte por Emiratos Arabes fue construido por Mitsubishi y lanzado desde Japón. También la empresa privada israelí SpaceIL planifica  alunizajes, en principio, con espacionaves automáticas. Boeing, conocida por sus aviones, igualmente está trabajando en naves espaciales. Y hay unas cuantas más: Astrobotic, Intuitive Machines, Orbit Beyong, Firefly, LandSpace, entre otras. Todo esto marca que estamos ingresando en una nueva era de la humanidad, que no se limitará a la Tierra sino que apunta a planetas ubicados dentro del Sistema Solar, aunque nos parezca irreal.

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