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El intercambio comercial entre la Unión Europea y la República Popular China asciende a los U$S 1.000 millones de dólares por día. La prensa mundial anunció que el  presidente de Estados Unidos, Joe Biden habló telefónicamente por más de dos horas con su homónimo chino Xi Jinping, un diálogo para bajar la pelota al piso entre las dos principales potencias del mundo.

La comunidad internacional está atenta a los movimientos chinos para poner otra pata formal en América Latina con un tratado de libre comercio con Uruguay, todo lo que hace China es importante y visible en la dinámica del mundo. Un eurodiputado español advierte que ya se lamentará la Unión Europea  por demorar la ratificación de  un TLC con el Mercosur antes que China lo haga en perjuicio de los europeos.El intercambio comercial entre la Unión Europea y la República Popular China asciende a los U$S 1.000 millones de dólares por día. La prensa mundial anunció que el  presidente de Estados Unidos, Joe Biden habló telefónicamente por más de dos horas con su homónimo chino Xi Jinping, un diálogo para bajar la pelota al piso entre las dos principales potencias del mundo. La comunidad internacional está atenta a los movimientos chinos para poner otra pata formal en América Latina con un tratado de libre comercio con Uruguay, todo lo que hace China es importante y visible en la dinámica del mundo. Un eurodiputado español advierte que ya se lamentará la Unión Europea  por demorar la ratificación de  un TLC con el Mercosur antes que China lo haga en perjuicio de los europeos.

 

En este marco, nuestro país jugó una carta fundamental y estratégica en su política internacional, probablemente la más audaz y preponderante de los últimos años. Quizás al nivel de su anexión al proyecto del Mercosur en su momento y ahora pura frustración, o quizás el reconocimiento oficial de China en sustitución de Taiwán durante la primera presidencia de Julio M. Sanguinetti. 

 

Formalizar un tratado de libre comercio con China, a esta altura a nivel de estudio de factibilidad, es una apuesta fuerte y seria para abrir a Uruguay al mundo, expandir mercados, aumentar las exportaciones y mejorar la rentabilidad de la empresa nacional. 

 

Es bienvenida la vocación del gobierno multicolor de pensar en los mercados internacionales. Ya se perdió el tren de un acuerdo similar con Estados Unidos de América, culpa del canciller Reinaldo Gargano y la ortodoxia del Frente Ampio. Ahora pasa otro con China y luego podría ser con los llamados Mercados del Pacífico, también eventualmente con el Reino Unido. La ampliación y diversidad del espacio económico es la verdadera matriz de la política de estado que acaba de inaugurar el presidente de la República Luis Lacalle.

 

Tal determinación implica una tomada de partido doble muy significativa en términos políticos a nivel nacional, y por cierto determinantes. Uno es la superación del concepto preponderante del mercado interno y la mirada al mundo, pasar de la cancha chica de barrio al mega estadio mundial. Y en consecuencia avanzar en la apertura y liberalización de los mercados tan cuestionados tradicionalmente por el corporativismo sindical y la izquierda progresista.

 

El otro es el enfrentamiento al proteccionismo y espíritu de clan cerrado del Mercosur y particularmente de Argentina. El MERCOSUR ha sido un fracaso y ello era un secreto a voces que nadie admite pública y formalmente, el estado de las cosas se asumía como un hecho de la naturaleza geopolítica de la región descendiente de la colonización hispánica-portuguesa. Liberar amarras y lanzarse a la mar abierta en contra de las leyes y costumbres mercosurianas expresas es una postura esencial. El posible TLC con China es el primer gran paso, al que le seguirán inevitablemente y a la brevedad otros. El país del lejano oriente es la segunda economía del mundo, es ahora mismo el primer socio comercial del Uruguay, el horizonte potencial de mayor flujo de nuevos, seguros y rentables negocios con nuestros principales productos exportables es inconmensurable.

 

De alguna manera la nueva perspectiva implica superar la dictadura de los proteccionismos anacrónicos, trascender el monopolio de las empresas públicas, favorecer la competitividad del costo país, tender a la excelencia de los productos y servicios de exportación, promover la diversificación de la oferta, asegurar la trazabilidad de los productos, garantizar su condición Uruguay Natural, por sentar algunos elementos distintivos y atractivos de los mejores y bien pagos mercados internacionales demandantes.

 

El Frente Amplio pidió tiempo para pensar, pero sin embargo le debe pesar al Partido Comunista negarse a un acuerdo con la madre patria roja triunfante. Pero el camarada Marcelo Abdala advirtió sobre la herida de muerte de la industria manufacturera uruguaya que podría provocarse con un TLC con el gigante industrial. Los progresistas conservadores temen la ruptura y el aislacionismo con el MERCOSUR. Pero a pesar de todo, tarde o temprano, el Uruguay moderno empezó finalmente el camino triunfante. Los anuncios del presidente al sistema político son la punta de un iceberg más grande y profundo.

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