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El presidente Luis Lacalle Pou viene convocando a la bancada de legisladores del Partido Nacional a diferentes instancias en la residencia de Suárez y Reyes en el Prado y en Torre Ejecutiva, algunas lideradas por él mismo, otras por el secretario de Presidencia Álvaro Delgado; todo para fortalecer la relación entre legisladores del partido de gobierno y el Ejecutivo a fin de mostrar una posición sólida en un debate que promete ser complejo, al menos.

Los encuentros se dan antes de que venza el plazo legal que tiene el Poder Ejecutivo para presentar el proyecto de ley de Rendición de Cuentas al Parlamento. Desde el gobierno, se resolvió que la iniciativa ingresará por la Cámara de Diputados. La fecha límite es el 30 de junio.

A principios de junio, la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, se reunió con la bancada nacionalista para trasladarle a los legisladores oficialistas "los primeros lineamientos" de la Rendición.
Se prevé que el proyecto tenga incrementos para la educación y la seguridad, para atender la reforma que impulsa la ANEP, y los pedidos del Ministerio del Interior de aumento salarial para la Policía y más recursos para personal y equipamiento para fortalecer el patrullaje.

A su vez, el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, se reunirá con representantes de todos los partidos de la coalición de gobierno para analizar el tema.

Acá hay varios puntos para tratar. El país viene creciendo y mejorando su rendimiento en varios ítems, algo que no se puede negar. Pero tiene el enorme desafío de enfrentar nada menos que la salida de la pandemia, con todo lo que ello implica por los coletazos que aún da. Por ejemplo, miremos el turismo, un sector golpeadísimo que ha sido beneficiado con medidas fiscales que habrá que estudiar cómo se sigue. Miremos la educación, tendrá aumentos, pero dentro de lo posible para evitar que la inflación se lleve lo que se gane, por un lado. La rendición de cuentas está en pesos y no hay problema en cubrirla, maquinita mediante. El desafío es cubrirla en serio, con lo que se va recaudando cada día de cada mes.

A su vez hay sectores que han crecido y necesitan apoyo del Estado en infraestructura. Por caso el arroz, la carne, demanda mejores salidas de los establecimientos, acceso a los frigoríficos, rutas aptas lo que es entendible dado el volumen que mueve y todo el trabajo que genera en efecto dominó. Y así con tantas cosas, la soja, el trigo, aparecen las autopartes con crecimientos interesantes en sus exportaciones y reclamarán más acuerdos internacionales que permitan nuevos mercados. Eso implica fortalecer el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Volvamos a la pandemia ahora, el sector salud que contuvo a la nación a nivel público y privado reclama la presupuestación de mucho del personal que se rompió el lomo en tiempos de tapabocas. La verdad, un homenaje a esa gente, que se comían los libres, que seguían y seguían sin ver a los hijos porque el deber llamaba.

A su vez la coalición de gobierno deberá mirar para adentro. Los colorados buscarán darle aire a Medio Ambiente, Ganadería y la Anep donde está parte de su elenco; ni hablar Manini Ríos con su impronta militar y las cercanías con Salud Pública y Vivienda. Habrá que tejer desde adentro para que se pueda zurcir tranquilo.

A eso se le agregan los legisladores del interior donde perfectamente podrán presentar ideas para beneficiar a su zona.

A propósito, en Salto tenemos tres diputados y un senador que esperemos logren algo porque por ahora las inversiones son como la canción de Pablo Estramín... "morís en la capital".

Ojalá que, aunque sea una ruta, aunque sea alguna inversión interesante llegue a Salto y permita obras que generen trabajo y luego sean disparadores de desarrollo. Veremos... aunque "difíciles por cinco mil" decía Berugo.

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