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El país mediante una acción fanática, irresponsable, está siendo empujado a una planificada desestabilización y conmoción social,. Todo con el claro fin de que la izquierda nucleada en el  Frente Amplio, recupere el gobierno nacional. Tarea que está siendo llevada adelante por la central sindical del PIT-CNT, que contrariamente a lo esperable y tradicional, en vez de canalizar sus reclamos por medio del diálogo,  la negociación, directamente apunta a un programa de paros constante que perjudican al país y su gente.

Llamativamente, los sindicatos más combativos y cuestionadores, son los de los trabajadores de empresas y servicios estatales. Quienes recordemos, son los que tienen seguros sus puestos de trabajo y su salario. Los que  nunca quedarán en la calle. Son sin duda, los que menos sufrieron durante la aún vigente pandemia por el coronavirus y sus consecuencias en la actividad económica.

De esta manera, no se tiene en cuenta  ni se respeta al gobierno que recordemos, fue elegido por una mayoría, que reafirmó su apoyo al mismo, en el reciente plebiscito donde se decidió mantener un número elevado de normas incluidas en la aprobada y en vigencia Ley de Urgente Consideración (LUC)

Lo concreto es que al presente, y por primera vez en la historia del país y del movimiento sindical, el presidente del PIT- CNT, dejó a ese movimiento  de trabajadores, para pasar a ser uno de los líderes y dirigente de mayor peso dentro de la fuerza política opositora, es decir el Frente Amplio. Asi el sindicalismo uruguayo ya no es independiente; se politizó. Desde su nueva función,  Fernando Pereira, abandonó su dicurso moderador, conciliador, negociador, para plantear cuestionamientos en forma permanente, en tono agresivo, amenazante. Confundiendo su función y adoptando pose de gobernante, a quien en realidad nadie votó. Asi llegamos a esta situación de permanente confrontación, que apunta a afectar la vida nacional, laboral , social y económica, lo que por ende genera más problemas que soluciones, no solo al gobierno de turno, sino al país y en especial a la gente. Se olvidan de como gobernaron y  dejaron al país.

Hoy, se lucha por conquistar mercados para las producciones nacionales y felizmente, se está viviendo una coyuntura que  ha revalorizados los “commodities” es decir lo que producimos que hoy tienen un mercado firme. Por ello al presente, se están alcanzado récord en exportaciones y ello, alienta un crecimiento económico cuyo derrame al bolsillo de la gente, se está planificando alentar con. algunas medidas que se incorporarían en la Rendición de Cuentas de este año. Pero todo debe ser alentado en forma prudente. Porque no podemos desconocer que vivimos en un mundo complicado por la guerra de Rusia - Ucrania, que aun la pandemia del coronavirus esta vigente, y que vivimos un espiral inflacionario que afecta a todas las naciones del planeta, de la cual nadie escapa, siendo un problema para el país, el alto precio del petróleo. 

Los paros, no atienden la realidad del momento, de la necesidad de aprovechar al máximo el momento y exportar todo lo posible. Asi se paralizan los puertos, se paran industrias exportadoras como Conaprole, donde sus trabajadores, ganan más que el tambero que invierte, produce y se sacrifica  trabajando los 365 días del año.  Se priorizan los derechos y no las obligaciones. No se atiende que  solo el trabajo permitirá financiar los beneficios que se poseen y atender los reclamos. Se alienta una lucha de clases, algo perimido porque está probado que el capitalismo genera actividades y trabajo, y eso beneficia a la mayoría.  De las  caprichosas  “velas al socialismo”  el país nada logró, salvo derrochar millones y millones de dólares y generar episodios de notoria corrupción. Por eso esta claro que el camino que propone la izquierda no es lo que necesita el pais y su gente. Al menos, así lo veo yo.

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