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La situación que se ha generado en los territorios fronterizos tanto con Argentina como Brasil es realmente insostenible. Si bien, históricamente la diferencia en el costo de vida entre Uruguay y los países vecinos, ha existido desde siempre, nunca se llegó como al presente, especialmente con Argentina al nivel actual. Solo con Concordia, según un estudio realizado por la Universidad Católica,  se estableció que se registra  una diferencia del 400 %  en el precio de un abanico importantes de productos básicos, en relación al costo que se da en nuestro país.Es por ello, que hoy  estamos con la mayor diferencia cambiaria que se tenga memoria.

Esa situación, esta generando una corriente compradora que moviliza a mas de 80.000 personas por mes entre nuestra ciudad y la vecina ciudad entrerriana. A ello, se le suma ahora, una situacion de creciente corriente de compras hacia Brasil, lo que se ha reflejado en la escaces del real, la moneda brasilena, en las casas cambiarias de Salto. Si bien la diferencia no es la misma que se da con Argentina, los combustibles, nafta y gasoil, tras una medida del gobierno de Bolsonaro, bajo un 50% y ello derivo en una rebaja en diversos productos, a lo que se suma el nuevo atractivo de las tiendas “free shop”  que se han instalado en ciudades y localidades brasileñas vecinas a nuestras fronteras.

Todo ello, genera una corriente de pérdida, evasión de dinero, que suma millones de dólares, que solo en el departamento de Artigas se llega a estimar entre 6 a 8 millones de dólares. Dinero que deja de circular dentro del país y que no aporta nada a las arcas del Estado, a la que tanto se le exige desde organismos, empresas y servicios sociales y educacionales ademas de los funcionarios del estado, que estan reclamando recuperación salarial y mas recursos humanos. Lo que constrasta con la política actual de tercerizar en lo posible todo, ya en las Intendencias, ya en Ministerios del gobierno nacional. Todo lo que por supuesto cuesta muchisimo dinero, por lo que el Estado precisa recaudar más y más. Asi, nos convertimos en lo que hoy somos: un país carísimo.

Tenemos claro, que nadie puede estar contra los uruguayos que busca abastecerse mas allá de fronteras, si con ello mejora su alimentación y calidad de vida. Es humano y lógico que lo haga. Por lo que la acción del gobierno y de la toda la clase política, debería ser la de trabajar y coordinar politicas, acciones, que permitan abaratar el país.

Es decir, entender que la problemática económica de Argentina o las medidas que toma Brasil para abaratar el costo de vida de su población, nos ponen en una dificil y compleja situación, que como ya se está dando, no solo complica toda la actividad económica comercial y laboral, sino la simple y concreta situación social del país. Porque toda la plata que se va del país, no tiene retorno y ello tiene su costo, que se verifica en cierre de comercios, achique de emprendimientos, reducción de la planilla de trabajadores que asi pasan a seguros de paro, lo que debe ser atendido con recursos del Estado. Algo que se ha extendido a todas las actividades imaginables, de turismo, gastronomía, comercio, servicios médicos y hasta mecánicos para automotores.

Todos sabemos que si se impone el cero kilo, los beneficiados seran los contrabandistas que saben como pasar siempre la mercadería, ya por arriba o abajo del puente, y todos conocemos cuales son las vías de comercio de esta ilegal comercio que alienta todo lo informal. Es decir de donde el Estado no recauda.

Un dato no menor es que los tres departamentos del Litoral afectados por  esta evasión de dinero a la Argentina, es decir Salto, Paysandú y Río Negro, son los que tienen mayor índice de desempleo. 

Todo ello, sin duda, da pie a argumentos y a la exigencia de medidas que no se pueden demorar mucho más en adoptar.  Porque más allá de que el bolsillo de cada uno, lo manda como mas le convenga, y la gente es real que no deja de consumir, como ahora lo esta haciendo fuera de fronteras, por la simple y concreta realidad, que su dinero le rinde en forma extraordinaria, soñada, por lo que es lógico, aunque no nos guste, que asi lo haga.

La experiencia dice que cuando los combustibles se pusieron en precios compatitivos se dio más consumo. ¿Por qué no experimentar con otras renuncias fiscales? ¿Por qué no bajar el IVA y asi, alentar bajas de precios que alentaria más consumo y quizas, sin darnos cuenta, hasta se recaude mas, con un IVA menor?  Confesamos que no somos especialistas en finanzas, pero a veces, medidas audaces, innovadoras, pueden  resultar.

Máxime cuando potenciaría por ejemplo, que el turismo regional considere y venga  a nuestro país, lo que nos llevaría a una situación beneficiosa en extremo y con ello, se generaría una onda que beneficiaria a muchisimas actividades. Y recordemos que el fin de la política es hacer posible lo imposible. Ese es el gran desafío.

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