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Por un tema familiar viajamos a Córdoba (Argentina) y con lo que eran los anuncios de las largas colas para pasar a la vecina ciudad de Concordia, tomamos todos los recaudos necesarios para tomar el ómnibus en la terminal. Tuvimos la suerte de que para llegar a la terminal de Concordia no tuvimos mayores inconvenientes y lo hicimos con un tiempo importante, para esperar la hora de la partida, lo que nos permitió ver ese movimiento que tiene con llegadas, como partidas en ese punto, que es muy importante.

También nos sorprendió que al costado de la terminal se ubica un ómnibus abierto, sin techo y que seguramente se utiliza para paseos turísticos. La plazoleta al costado de la terminal y el recuerdo vivo de lo que es el tango, como cada detalle para quienes están en ese espacio libre, con internet libre que enseguida se puede utilizar en cada uno de los aparatos celulares, lo que sin duda permite a los turistas estar comunicados con los suyos.

Los ómnibus que llegan y el continuo anuncio de las partidas, permitieron que pasara rápido el tiempo, hasta que logramos embarcar rumbo a Córdoba. Desde la salida lo primero que notamos fue lo que son las vías rápidas y ni que hablar de las rutas, realmente muy buenas, con algunos tramos en arreglos, pero con las doble vías, todo se hace mucho más sencillo, más allá que el viaje fue en horas nocturnas, se nos hizo muy llevadero, para llegar a la capital cordobesa en horas de la mañana, lo que también quedamos asombrados de las entradas, como la dimensión de la terminal, con llegadas continúas de ómnibus de todas parte del país.

El retorno fue similar, llegando en las primeras horas de la mañana a la terminal de Concordia, por lo que luego el retorno a Salto fue bastante rápido, ya que a esa hora el tránsito no es intenso como en otros horarios. Pero nos llamó la atención que a esa altura de la mañana, sobre las 07:00, ya había una cola importante para pasar a la vecina ciudad y quedamos sorprendidos, porque uno piensa luego en la vuelta, donde se nos decía que son horas de espera para retornar a nuestra ciudad.

En nuestro caso que el viaje era por un tema puntual y estar acompañando a un familiar por un tema de salud, tuvimos la suerte de que logramos pasar casi sin mucha espera, como también el retorno. Pero nos quedamos con eso de quienes justamente tienen que viajar por un tema puntual y muchas horas de espera, genera esa angustia, que nosotros la vivimos en la previa, siempre pensando en no tener inconvenientes para tomar el ómnibus.

Lo que nos quedó es justamente para algunos tipos de situaciones y el tránsito que se da en el puente, que bueno sería contar nuevamente con el servicio de lanchas, ese que unía el Puerto de Salto con el de Concordia. De los detalles que pueden sin duda descongestionar incluso el traslado en vehículos por el puente de Salto Grande. De las cosas que parecen tan sencillas, pero que sin duda tienen sus complicaciones y que las autoridades deberían encontrar la solución, para evitar largas colas que se dan por estos días. Incluso pensando en las vacaciones de veranos, esas que están ahí a la vuelta, para tratar de por lo menos agilizar el tránsito en los puntos que unen nuestro país con la Argentina.

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