La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Leer es uno de los aspectos fundamentales de los derechos humanos y de la realización personal. Quien lee establece un diálogo constante con el texto y consigo mismo. Confronta ideas y amplifica su universo, haciéndolo más fecundo. Al leer, las personas entendemos que ninguna opinión es absoluta, reconocemos el valor de la diversidad y contribuimos a crear una sociedad más inclusiva. Leer mucho desarrolla nuestra capacidad de diálogo y por lo tanto de vivir pacíficamente.

Nos permite sacar nuestras propias conclusiones. Porque la lectura implica tanto leer un texto como interpretarlo. Algo que permite desarrollar un siempre deseable espíritu crítico. Todo lo que permitira enriquecernos y comprender mejor la realidad.

En este recién iniciado siglo XXI, de la mano de un arrollador avance tecnológico, hacemos un culto de la rapidez, de la brevedad. Lo que genera riesgos como no poder abarcar la deseable multiplicidad de opiniones. Quien lee dificilmente se dejará engañar. Sabe que todo texto, tiene un punto de vista y una intencionalidad, marcada por el sujeto que escribe, plasmada en el tema elegido, en las palabras que se escogen para redactar.

La lectura requiere de tiempo, concentración, esfuerzo y decisión. Pero seamos conscientes. La brevedad tampoco es gratuita. El lector que solo lee textos breves cada vez tendrá más dificultad para abordar temas complejos. Su capacidad de atención decaerá, reaccionará leyendo cada vez menos y su comprensión de la realidad se verá afectada. No solo ello. Nos enfrentara a una sola opinión, que concluyan por nosotros, que pretendan marcarnos lo importante sin dejarnos decidir lo que es significativo para nosotros. Algo que es una decisión de alto riesgo. Se corre el riesgo de convertimos en sujetos sin opinión propia, sin la capacidad de pensar y sin las herramientas necesarias para expresar nuestras ideas, para defender nuestras creencias y nuestros derechos.

También se debe atender y entender que leer no aburre. Entretiene, ayuda a desarrollar la imaginación y abre la mente. Este siglo, de constantes cambios, requiere de niños, jóvenes y adultos con altos niveles de alfabetización. La lectura empodera desde una perspectiva social, crítica y democratizadora. La falta de lectura y el dogmatismo están muy relacionados.

Si esto siempre fue importante, hoy lo es más que nunca. La educación en el pais, esta en uno de sus momentos más complejos. Todos lo reconocemos y lamentablemente la educación estatal ha caído tanto, que la mayoría trata de acceder a la educación privada. Algo que genera y acentua una brecha social no deseable. Algo que durante décadas Uruguay no conoció. Donde en la escuela pública, convivían, se integraban, niños de todas las clases sociales, lo que llevó a tener una sociedad muy integrada, respetuosa. Lamentablemente eso se ha ido perdiendo, como estamos perdiendo el hábito de leer.

El éxito, la realización personal, va de la mano con la educación y el conocimiento, todo lo que está relacionado directamente con el aumento de ingresos futuros y con ello con la calidad de vida de las personas. Hoy, es notorio que  es muy bajo el porcentaje de jóvenes que culminan la educación secundaria y de que muchos tras su abandono prematuro del ámbito educacional, no saben entender lo que leen y tampoco redactar correctamente  y de esa forma expresarse correctamente.

 Y todo ello, lleva a la realidad de que sin una base educativa, simplemente se va camino a quedar fuera de la sociedad.

Y todo sabemos que quien no está educado, no lee, no sabe interpretar la realidad, es fácil de manipular.

Comentarios potenciados por CComment

Ranking

Podría Interesarte