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La muerte de César Luis Menotti, uno de los más influyentes entrenadores de fútbol de todos los tiempos hace que en el Uruguay tengamos muchos para decir. Basta con decir mil cosas, como que ganó el Mundial del '78 en Argentina y no convocó a Maradona, al año siguiente gana el Mundial Juvenil de Japón, ahora sí con Diego.

Menotti jugó en Rosario Central. Le dijo a "El Gráfico", "Central fue mi primera novia", dirigió a Rosario Central, a Boca, Rivera, Barcelona, Peñarol, Independiente, se enfrentó a cientos, entre ellos a Bilardo y Víctor Hugo Morales, creó el "Menottismo" contra el "Bilardismo" y así dividió las aguas. Menotti nunca pasó desapercibido.

Pero volvamos a su pasaje del año 1990 en Peñarol. Llegó traído por el contador Damiani, lo anunció juan Carlos Scelza en Radio Oriental, "van a gastar mucho en cigarro" por todo lo que fumaba y era su fama de bohemio. Menotti descubrió a Paolo Montero: "es un pichón de Passarella" dijo. En Peñarol jerarquizó todo pero demoró siete partidos en ganar, fue un domingo de mañana 2 a 0 a Liverpool, perdió con Nacional (gol de Venancio Ramos, justamente, para los tricolores) y le ganó 2 a 0 en la segunda rueda, fue a la Supercopa y eliminó al Santos de Brasil y a Boca Juniors ganándole en la Bombonera, llegó a semifinales. No salió campeón pero dejó la aureola y la marca.

Era notable escuchar una entrevista al Flaco, desgranaba conceptos como agua de un manantial, sabía de todo, pero sus detractores lo acusaban de no trabajar. Igual él seguía. Llegó a Boca y revolucionó todo. Le dijo al periodista Natalio Gorin de "El Gráfico", "para jugar en Boca hay que tener coraje". No dejó a nadie indiferente y marcó las bases de la selección argentina en el nivel que hoy tiene. En los últimos años lo llamaron de la AFA y asesoró hasta en la llegada del actual campeón del mundo, el entrenador Lionel Scaloni.

Menotti era fanático del cuatro , tres, tres, en la formación de los equipos y tiraba el achique, o sea que su última línea se adelantaba para dejar en posición adelantada a los delantero rivales, lo que a veces dependía de la percepción del juez de línea lo que naturalmente y en países como Uruguay, Argentina  o España alimentaba la polémica.

Con Menotti no había de medias tintas, o se lo amaba o se lo odiaba. Igual aportó mucho al fútbol en la parte técnica, sin duda, calidad, ni hablar, lástima los bandos que se armaron que dejaron a todos a un lado u otro de la grieta quizás adelantando lo que llegaría en los tiempos políticos que hoy nos dividen a todos.

También hay que decir que a veces el Flaco se pasaba de rosca con sus rivales dialécticos y se mandaba alguna como lo fue tratar de mono a Chilavert, que lo calificaba de vago y atorrante, en fin, cosas del fútbol argentino que nosotros consumíamos a cada minuto todas las horas del día por sus medios siempre invasivos.

Menotti se reunió muchas horas con Joseph Guardiola cuando empezaba de técnico, lo aconsejó al igual que Marcelo Bielsa. Ha sido un referente tremendo de todo lo que es el fútbol en el mundo y en Uruguay bien que lo supimos ver, escuchar, generar polémica y mucho más, lo que se ahonda en la medida que fue entrenador de uno de nuestros equipos grandes. La muerte de Menotti sorprende a su país campeón del mundo lo que no es poco y deja un legado enorme que el tiempo terminará de acomodar en su lugar, aún con polémicas y frases fuera de contexto como toda figura excepcional, y vaya si el Flaco la fue.

 

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