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A lo largo de la vida, hemos escuchado alguna que otra historia de situaciones que se dan en algún lugar o también de avistamiento de OVNI (Objetos voladores no identificados) y aquellos que en algún momento se apareció la luz mala. El miedo es algo que nos detiene por un momento y nos produce cierto pánico, que nos inmoviliza, pero siempre se dan situaciones que cada uno la ha vivido en carne propia, que no es sencillo de hacer ver a los demás.

Pero siempre encontramos momentos para señalar y después está aquello, de creer o tomarlo como un cuento, pero siempre queda esa duda en cada uno de los que recibe la historia.

Todos o la mayoría, en algún momento tenemos nuestros miedos y situaciones que nos han paralizado, o por lo menos cruzar de acera para no pasar por tal o cual lugar, es algo natural.

Dentro de este panorama se escriben muchas historias, muchas de ellas vividas por personas en algún rincón de nuestro Salto o también en algún viaje de esos que eran por razones laborales.

LA CARAVANA

En la década del '70 me tocó acompañar a mi padre en las carreteras rumbo al norte, cuando íbamos a levantar ganado y en noche cerrada, cuando en la ruta vez solamente la luz del camión que ilumina el camino. Una noche de verano, totalmente estrellada, con una luna llena que también iluminaba los campos al costado de la ruta y sin duda que una imagen que uno la vivió como en una película, sobre todo por cómo se daba.

Pero de pronto, comenzamos a ver una caravana en el cielo y que se dirigía de norte a sur, lo que era tan brillante, que hasta parecía como una cola de un rayo, pero que transportaba pequeños objetos en ese cielo de verano.

Por un momento las miradas que se detuvieron en esa caravana de luz que realmente sorprendía, mientras la marcha del camión continuaba por la ruta y fueron segundos mudos, donde no pronunciamos palabra alguna, sorprendidos de lo que observamos en ese trecho, que fue tan rápido todo, pero nos permitió ver algo totalmente diferente.

Después supimos que otros habían observado la misma caravana en el cielo y señalaron que eran ovni que pasaron ese día, por ese camino que nos dejó algo de cosas que uno no espera ver, pero que quedaron para siempre.

Sobre todo porque en esa soledad de los caminos, no era sencillo encontrarse con algo desconocido y que nos sirvió como para ver las cosas de otra manera.

LOS MOVIMIENTOS NOCTURNOS

Trabajar en algunos lugares en la noche, para muchos no es nada sencillo, sobre todo si son superficies grandes, que a pesar de ser cerradas, cualquier ruido puede parece como que en las penumbras, se muevan todo tipo de visiones personales.

Desde que los ruidos son de personas que viven en ese ámbito fantasmal y que si bien lo la podemos ver, se percibe de alguna manera.

Entonces conocemos de quienes han tenido que realizar la tarea de serenos en algunos locales y luego de pasar una o dos noches, piden para no seguir, sobre todo por lo que son los ruidos que se dan en la noche, quizás producto de alguna puerta mal cerrada o también por aquello de que en las sombras, se pueden mover cosas que no podemos llegar a ver.

En algunos casos, los serenos no ingresaban a los locales y quedaban en la vereda para cuidar el lugar, aunque siempre tenían que estar atentos al teléfono, que sonaba en más de una oportunidad en la noche, que era el control para saber si estaban cumpliendo su función.

LA GALLINA Y LOS POLLITOS

Entre tantas historias, también están aquellas que son parte de nuestra imaginación o de una realidad de aquellos que la han vivido.

Pasar por algunos lugares en horas de la noche no es para nada sencillo y menos cruzar un puente, cuando solamente te ilumina el camino las estrellas o la luna.

Entre lo que son el entorno y la oscuridad, el temor va en aumento, ya que no es sencillo caminar solo en la noche, porque no sabes lo que te puede cruzar en el camino o por ahí ver alguna luz a lo lejos, que te puede llevar a creer que es algo sobrenatural.

Entre todo ese temor, de repente se te cruza la gallina y los pollitos, para cuando llegas a tu casa te das cuenta que algo húmedo se te pega en el cuerpo.

De las cosas que son parte de la vida y que se cuentan cada tanto, como parte de historias, algunas reales, otras que tienen sus dudas.

Pero está aquellos que decían nuestros mayores, “no creo en brujas, pero que las hay,... las hay...”

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