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Convertido ya en una suerte de clásico de la tragedia, el “balconing” vuelve a España cual golondrina en cada primavera. En los balnearios de la costa mediterránea o de las Islas Baleares, nunca faltan turistas ebrios o drogados que deciden practicar el “balconing”, actividad de riesgo que supone colgarse o saltar de balcones.La mayoría de los que cometen semejante temeridad son visitantes británicos, quienes intentan zambullir desde sus ventanas o balcones de hotel hacia las piscinas. Y si bien a Charly García le salió bien el truco, lo normal es que los defenestrados acaben con algún hueso roto. O muertos, como en el caso ocurrido este jueves.

Según informa la agencia noticiosa EFE, un británico de 33 años falleció al precipitarse desde el séptimo piso de un hotel de la localidad turística de Magaluf, en la isla española de Mallorca (Mediterráneo). Según informaron fuentes del servicio de emergencias, la asistencia sanitaria que acudió al lugar intentó salvarle la vida, pero presentaba lesiones mortales. El hombre pasa por encima de la baranda del balcón y luego camina nerviosamente de un extremo al otro por la cornisa. Luego intenta descolgarse hacia el balcón del piso inmediato inferior, pero acaba por precipitarse. La caída desde siete pisos resultó mortal.

El suceso ocurrió en la mañana -hora local- en esta localidad de Mallorca, una isla que como el resto del archipiélago mediterráneo de Baleares es uno de los principales destinos en España para muchos turistas europeos como los británicos. El Gobierno regional de Baleares y la Embajada del Reino Unido en España lanzaron la semana pasada la tercera edición de una campaña contra el turismo de excesos en las islas, para concienciar sobre prácticas peligrosas y prohibidas.

Una de ellas es el "balconing", saltar desde balcones, que una ley regional castiga con la expulsión del hotel y multas de hasta 60.000 euros, detalla el informe.


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