El dólar cayó a mínima cotización /
Crece la alarma en la industria y el sector exportador
El dólar cerró noviembre, con una nueva caída y quedó en su menor cotización desde junio del año pasado, amenazando con perforar el umbral de los $ 39. La tendencia descendente encendió señales de alerta entre industriales y exportadores, que advierten un deterioro creciente en la competitividad y en los márgenes de rentabilidad.
La baja mensual se explicó especialmente por lo ocurrido en las últimas dos jornadas, cuando la divisa retrocedió un 1,02%, incluyendo una caída de 0,52% en la víspera —la mayor baja diaria del mes—. Para encontrar un descenso tan marcado en dos días consecutivos hay que remontarse a fines de junio de 2024. El dólar interbancario cerró el mes en $ 39,264, apenas por encima del mínimo del 14 de junio de ese año.
Durante noviembre, la divisa cayó en 11 de las 20 sesiones y mostró subas moderadas en las restantes. A través de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), se realizaron 965 operaciones por el equivalente a US$ 501 millones. En la operativa del viernes se pactaron 62 transacciones por US$ 36,3 millones. En las pizarras del BROU, el dólar al público terminó la jornada cotizandose a la venta en $ 40,65, tras subir diez centésimos, mientras que la compra se mantuvo en $ 38,15. En el mes, la caída “punta a punta” al público fue de 40 centésimos.
Brasil y la región profundizan la presión bajista
La región también jugó un papel relevante. En Brasil, principal referencia cambiaria para Uruguay, el dólar bajó 0,28% en la jornada y cerró noviembre con un retroceso mensual de 0,94%. En lo que va del año, acumula una baja de 13,86% en ese mercado. En Argentina, en cambio, el dólar oficial mostró un leve incremento mensual de 0,54%.
Pérdida de competitividad y riesgos para el sector productivo
La preocupación empresarial crece. Desde la Cámara de Industrias, se sostiene que “el problema es la persistencia del encarecimiento relativo de Uruguay”, lo que golpea la rentabilidad en un contexto donde los márgenes de la industria están “en niveles mínimos en los últimos cinco años”. Si la situación se prolonga, podrían darse decisiones drásticas como cierres de plantas, ajustes en el empleo o caída en la demanda de insumos agropecuarios, con impacto en toda la cadena productiva. Por su parte, desde la Unión de Exportadores, se coincidió en el diagnóstico: las empresas con mayor proporción de costos en pesos son las más afectadas, en un fenómeno “acumulativo” que lleva años deteriorando la competitividad. Las gremiales, subrayó, ya han planteado esta preocupación reiteradamente a las autoridades y seguirán insistiendo ante la presión creciente de un dólar cada vez más bajo.
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