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España impulsa un proyecto de ley que trata de cortar con el desperdicio de alimentos para lo cual incluye donación o la transformación de los productos en jugos o alimento animal. Las multas pueden llegar a los 150.000 euros.

Por varios motivos el desperdicio de alimentos es una preocupación global cada vez más presente. Cada día el mundo desperdicia miles y miles de kilos de productos en buen estado, son alimentos que podrían utilizarse para nutrir a millones de personas que no tienen acceso a una alimentación de calidad; toneladas de alimentos que implican millones en pérdidas en varios sentidos porque al producto en sí hay que sumar el desgaste de la tierra, el riego que implicó, los fertilizantes que se utilizaron, el combustible que se consumió, más la contaminación ambiental.

Pero el mundo comienza a dar pasos para corregir tanto desperdicio, Uruguay debe estar atento sobre lo que se viene y que no tardará en llegar. En ese sentido en España se está impulsando la ley de la fruta fea por la cual se podrá aplicar multas de hasta 150.000 euros por desechar alimentos en condiciones de consumo.

El lunes 11 el Consejo de Ministros español aprobó un anteproyecto de ley que busca combatir el desperdicio alimentario, de esa forma se obligará a los supermercados y comercios en general a fomentar la venta de productos “feos, imperfectos o poco estéticos” que estén en condiciones óptimas de consumo, así como a incentivar la venta de alimentos de proximidad, ecológicos y a granel, informó Europa Press.

Finalizado el Consejo del lunes el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación español, Luis Planas, dijo que la norma que busca evitar la pérdida de alimentos en toda la cadena alimenticia, desde la cosecha hasta el consumo.

Pero el problema no está sólo en los comercios, sino también en los hogares, ya que en 2020, sólo en España, se tiraron a la basura más 1.300 millones de kilos de alimentos sin consumir.

BUENAS PRÁCTICAS

La iniciativa del Ejecutivo pretende establecer un modelo de buenas prácticas para evitar el desperdicio de alimentos con actuaciones en toda la cadena alimentaria, desde el origen en el propio proceso de cosecha, hasta los hábitos de consumo en los hogares y en la restauración.

Los alimentos que se vayan a desechar por no haber sido vendidos pueden destinarse a la donación para consumo humano y bajo determinadas normas, o si su estado lo permite pueden ser transformados en jugos o alimento animal.

DONACIONES PARA CONSUMO HUMANO

Se indica como opción al desperdicio las donaciones a empresas sin ánimo de lucro o bancos de alimentos. Los alimentos que se donen deberán tener suficiente vida útil de almacenamiento para hacer posible su distribución y uso seguro a sus destinatarios finales. Las empresas donantes como las organizaciones receptoras serán obligadas a garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un sistema de registro de entrada y salida de los mismos.

La donación implica suscribir convenios con las organizaciones receptoras en los que se debe recoger específicamente las condiciones de recogida, almacenamiento y transporte y la selección de alimentos, entre otros aspectos.

tRANSFORMACIÓN DE ALIMENTOS

 Los alimentos no vendidos pero que estén en condiciones para ser consumidos por humanos deberán ser transformados en jugos, mermeladas, etc. En caso de no estar aptos para el consumo humano pueden ser usados en alimentación animal, la obtención de compost de calidad, o en la obtención de biogás u otro tipo de combustible.

PROHIBIR EL DESECHO

La norma legislativa en discusión refiere también al impedimento del desecho de alimentos en la basura, por el contrario se debe contar con instalaciones adecuadas y la adecuada formación de personal para que los procesos de manipulación, almacenamiento y transporte se lleven a cabo correctamente.

FOMENTAR VENTA DE PRODUCTOS PRÓXIMOS A VENCERSE

Por otro lado, los productos con fecha de consumo vencida y aptos deberán presentarse al consumidor de forma separada y claramente diferenciados del resto, con precios inferiores, o destinarse a la donación. Así, las empresas distribuidoras de alimentos deberán incentivar, junto con las administraciones, la venta de productos con fecha de consumo preferente o de caducidad próxima.

Asimismo, se indica que todos los agentes de la cadena alimentaria deberán informar anualmente de las pérdidas alimentarias, así como del cumplimiento de sus planes de prevención.

VENTA DE PRODUCTOS FEOS, IMPERFECTOS O POCO ESTÉTICOS PERO ÓPTIMOS

Otro punto es que las grandes superficies tendrán que vender productos feos, imperfectos o poco estéticos pero óptimos. En esa línea tendrán que incentivar la venta de alimentos de temporada, de proximidad, ecológicos y ambientalmente sostenibles y a granel, y mejorar la información sobre el aprovechamiento de los mismos.

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