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En el artículo de hoy vamos a compartir sobre la manipulación emocional, también llamada manipulación psicológica, es una de las claves para mantener relaciones personales sanas y evitar aquellas influencias que dañan mentalmente y anulan la individualidad.

¿Qué debemos tener en cuenta para identificar a un manipulador/a emocional?

Son personas que adoptan una apariencia de amabilidad cuidadosamente diseñada para “entrar en la cabeza” de los demás y, así, limitar su libertad y desgastar su capacidad para defender sus propios intereses y sus opiniones. Puede ser considerada violencia psicológica si atenta significativamente contra la calidad de vida de la “víctima” y/o se produce con frecuencia durante largos períodos.

Hay tres tipos de psicopatologías que pueden dar lugar a esta tendencia a intentar manipular a los demás: el trastorno de la personalidad narcisista, por un lado, y el trastorno de la personalidad antisocial, por el otro. En ambos casos encontramos unos marcados rasgos de psicoticismo, el cual se caracteriza por la falta de consideración por el bienestar de los demás y una cierta predisposición a centrar la propia atención únicamente en las propias necesidades a corto y medio plazo. En menor medida, las personas con trastorno de la personalidad límite también pueden mostrar una predisposición a este comportamiento; no es necesario haber desarrollado un trastorno mental para incurrir en dinámicas de manipulación emocional.

¿Qué técnicas de manipulación usa el manipulador emocional?

Estas son las técnicas de manipulación más comunes:

1. Burlas y bromas sobre las opiniones, creencias e intereses de la víctima

El hecho de tomarse con humor, con burlas o con paternalismo nuestras opiniones e ideas es una forma de infantilización, para que interioricemos que ellos son “los adultos” de la relación y que nuestras opiniones y decisiones no merecen ser tomadas en serio.

2. Generar sentimiento de culpa si no hacemos lo que quieren

Las personas manipuladoras adoptan un estilo comunicativo pasivo-agresivo al ver que no cedemos ante sus peticiones; de esa manera, logran que tengamos remordimientos al decir que no.

3. Hacer gaslighting

El gaslighting es hacer que la persona manipulada psicológicamente cuestione sus propias facultades mentales y/o su inteligencia. Sirve para que asuma que la persona manipuladora debe ser quien tome las decisiones, y quien sabe mejor que nadie qué es lo que más conviene a ambos.

4. Generar miedo al abandono

Las personas manipuladoras aprovechan el efecto que sus acciones han tenido en la autoestima de la víctima para hacerle creer que si esa relación se rompe, una de las dos podrá superarlo, pero la otra se verá totalmente desamparada al no ser capaz de valerse por sí misma y rehacer su vida.

5. Aislar socialmente a la “víctima” de la manipulación psicológica

Lo antes expuesto se le suma a un proceso de aislamiento social impuesto sobre la víctima: se la hace sentir culpable si no va cortando sus relaciones de amistad y familiares, para que de ese modo dependa aún más de la persona manipuladora.

En resumen: la manipulación emocional es más dañina cuando más estrecho es el vínculo afectivo que mantenemos con quien nos está manipulando; eso significa que las relaciones de pareja son las que tienen un mayor potencial para perjudicarnos si estamos con una persona manipuladora. Por lo que conviene que tengas en cuenta los efectos de la manipulación emocional en el contexto de las relaciones de pareja, ya que esto te ayudará a detectar cuando esta se produce y te está afectando mentalmente; cuanto antes reacciones ante estas dinámicas dañinas, mejor. Si tenés dudas consultá con un profesional de salud mental para asesorarte y salir a tiempo.

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