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Desde el advenimiento de internet, se llego al mundo de la comunicación masiva y de esa forma nacieron las redes sociales. El cambio que esto generó fue y es formidable, ya que se posibilito una resignificación de la comunicación tanto en lo individual como en lo general, lo que plantea muchos retos. Uno de ellos es el impacto que las redes tienen en nuestra psiquis.

El tema ya ha sido señalado y estudiado por expertos, por considerarse que mediante las redes sociales se genero un cambio de conducta, con tendencia a una mayor violencia, algo comprobado en el ámbito juvenil y que se define como "Grooming". Es decir el acoso, el ataque violento por las redes.

Algo que cada día queda en evidencia con la modificación comportamental y la subsecuente modificación en el "cableado neuronal", base de nuestros comportamientos. Esto se basa en la necesidad de obtener un "like", es decir una aprobación, lo que ha sido extensamente estudiado y comprobado, respecto a patologías concretas como ansiedad, depresión, adicciones, trastornos alimentarios, pero también y fundamentalmente un vacío existencial que conduce casi indefectiblemente a la violencia tanto dirigida hacia afuera como contra sí mismo.

Llevándolo a un plano más simple, se habla de la necesidad de hacer curas de desintoxicación de dopamina, es decir dejar de recibir las dosis de refuerzo que nos convierten en adictos, y de la cual necesitamos cada vez más, como la mirada, la atención o la aprobación del otro. Lo que nos plantea y debemos atender, a que hay una nueva causa de muerte y es la de aquellos que mueren en la búsqueda de la selfie perfecta. La necesidad de llamar la atención, de querer ser valorado, querido o quizás solo de existir, supera el contacto con la realidad o inclusive el de la supervivencia. De esta forma, se replantea el pasaje histórico del caos, a la cultura cuando el otro escuchando, nos reconoció, y así nació la comunicación. Quizás en este momento estemos ante el proceso inverso de la necesidad de escucharnos a nosotros mismos y demandando ser escuchados, mirados sin mirar, en una búsqueda , si se quiere desesperada, de ese reconocimiento, imaginando así ser, pero cerrando el diálogo, y quizás la cultura. Todo lo que culmina con cambio de conductsa con tendencia a una violencia no deseable.-

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