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El desarrollo del cerebro se da en base a grasas, como los ácidos grasos esenciales, que no son sintetizados por el cuerpo sino que es necesario incorporarlos al organismo a través de los alimentos, y son los llamados ácido graso omega 3 y ácido graso omega 6.

Habitualmente, si comparamos el cerebro de una persona de 20 años con el de una persona de 80, podemos comprobar que este último se fue achicando con el tiempo. Sin embargo, es algo que se puede evitar porque tiene una relación muy grande con la alimentación. La dieta usual, carente de ácidos grasos esenciales, provoca un boom de enfermedades degenerativas neuronales, con pérdidas de memoria muy precoces. Cada vez más personas padecen Alzheimer, demencias senil, ateroscleróticas, enfermedad de Parkinson, y otras dolencias neurológicas. Todas con un deterioro cerebral que, en la gran mayoría, corresponden con una falta de conexión de las neuronas y reestructuración de sus membranas por la carencia de omega 3. Muchas de estas patologías psiquiátricas y neurológicas, como la depresión, la bipolaridad, el estrés, la esquizofrenia, el autismo y otras enfermedades neurológicas, se pueden controlar y revertir con una dieta con alto aporte de omega 3.

Las deficiencias de buenas grasas en el feto o el bebé tendrán consecuencias a largo plazo, principalmente en la escolaridad, razón por la cual siempre es aconsejable que tanto la embarazada o en período lactante coman nueces, pescado como caballa, atún y salmón, evitando las las frituras y las grasas que hayan sido elaboradas a nivel industrial, como la margarina o la manteca horneada en tortas o facturas, porque se transforma en mala grasa que en el adulto lleva a la arteriosclerosis y en la embarazada empeora la circulación, fundamental para la nutrición y crecimiento del bebé.

Con buena dieta en 6 meses se recuperan neuronas

En general nuestra dieta al presente, se basa en productos industrializados, que contienen ácidos grasos trans. Sustancias que una vez que llegan a nuestras neuronas ocupan el mismo lugar que el ácido graso omega 3, con consecuencias desfavorables.  La buena noticia es que esto puede cambiar, si simplemente comemos buenas grasas, y ya en seis meses a un año, la estructura del cerebro puede recuperarse, con reflejo en memoria, manejo de emociones y capacidad de aprendizaje.

Los alimentos ricos en Omega 3

* Pescado de aguas frías y profundas, como caballa, bonito, sardina, salmón, trucha y atún, pero este último debe ser fresco y si es en lata es mejor que sea en salmuera y no en aceites refinados.

* Aceite de hígado de bacalao. Puede darse en gotas para mujeres embarazadas, bebés y niños, y favorece el crecimiento del cerebro.

* Semillas con omega 3 como las de sacha inchi. Pueden consumirse molidas o prensadas en aceite, esparcidas sobre una ensalada.

* Semillas y el aceite de lino. Un promedio para mejorar la ingesta de omega 3 en adultos es de 2 cucharadas soperas y en niños de 1 cucharada solamente. Se pueden comprar las semillas enteras, molerlas en un molinillo de café y agregarlas a los alimentos, a las sopas, ensaladas, frutas o a un licuado de frutas para que liberen todo su contenido.

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