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La contracara de la vida, la muerte, siempre es algo que a pesar de su aspecto inevitable preferimos ignorar. Algunos casos como los homicidios o la muerte de alguien que resulta inesperada, ya sea por su buena salud o su edad, nos conmociona. En este contexto, el suicidio es un tema que nos interpela sobremanera ya que nos pone frente a la evidencia concreta de alguien que decide abordar el dilema existencial de manera literal, dramática y terminal. En sociedades bajo permanente conmoción es un tema que debe ser abordado de la manera más profunda ya que representa la vida misma. Quizás debamos abordar el tema de la muerte, pero definitivamente de manera directa el de la vida y de todo lo que ella significa.

Hace pocos dias atrás, nos enteramos de que el famoso cineasta Jean Luc Godard, quien revolucionó el cine francés, había fallecido mediante una muerte asistida. Modalidad, de muerte o suicidio asistido que existe en algunos países, es aquella en la cual una persona tiene bajo ciertas condiciones, la posibilidad de decidir voluntariamente terminar con su vida, sin que ello sea un delito. Algo que es notorio, ha venido siendo tema de debate en la sociedad uruguaya. Todo en base a un dispositivo médico y legal para tal fin. Inevitablemente, esto genera un cuestionamiento en lo legal, médico, ético, en la concepción de la enfermedad, el sufrimiento, en realidad sobre la vida y la muerte, algo que siempre preferimos ignorar por el temor que nos causa. En definitiva, es el planteo sobre la existencia y el sentido de la misma.

Luego de la Pandemia...

Desde el comienzo del año 2020 con la pandemia y hasta el presente se han dado mayores casos de depresión, sobre los cuales hay que hablar, ocuparnos, prevenir y concientizar, porque es parte de la salud mental. Todo porque la gente no estuvo ni esta preparada por enfrentar una situación para la cual nunca podía haber estado preparada. Porque vivimos meses de encierro, aislamiento, atemorizada por versiones de que nos íbamos a quedar sin respiradores,  sin asistencia especializada y CTI y como paso en algunos paises, en camiones se iban a levantar cadaveres para sepultarlos en fosas comunes. Luego con las vacunas, esperamos que nadie más se infectaría y volveríamos a la normalidad. Pero no fue tan así y hasta ahora se dan casos y algunas muertes.

Ante el panorama de "pandemia", como era de suponer, la mente, el aparato psíquico, el Eros en definitiva, no podía resistir la referencia y riesgo permanente de la muerte. Todo ello, genero angustia la salud mental se vio afectada.

Todo un tema, porque no era un malestar ligero sino un grave problema de salud pública y que, amén de los muertos por o con Covid, había otros muy concretos, por lo tanto aun si no habláramos de esa temida situación, sí al menos concientizáramos sobre el malestar, sobre la salud mental. 

Cada 30/40 segundos hay un suicidio en el mundo

El pasado 10 de septiembre se conmemoró como todos los años, un día de concientización sobre una situación que ha ido incrementándose en el mundo y que inevitablemente en función de una situación de ausencia de perspectivas existenciales, la pandemia, la crisis económica mundial, la guerra y todo lo que  ello significa, adquirio un perfil más preocupante. Las estadísticas son siempre parciales, pero hay quienes dicen que cada 30/40 segundos hay un suicidio en el mundo. Las acciones autolesivas, los suicidios incompletos, frustrados o no logrados, se supone son la base de ese iceberg, con lo cual la perspectiva del problema es imposible de imaginar. 

El caso de Mariana

Personalmente vivimos un doloroso episodio de suicidio de una hermosa chica, Mariana, que nos generó personalmemnte y a la familia un trauma del cual hemos podido recomponernos, la vida debe seguir, pero nunca olvidaremos esa situación y de sentimiento de no haber detectado, conversado esa situación, que quizas hablando, abriendo nuestros corazones, habríamos podidos evitar o no. Pero al menos haberlo intentado. Una situación que es la otra cara de la real pandemia y es el resultado traumático en las familias que abarca a todas las clases sociales y sociedades. Alejarnos de los mitos, es fundamental, para tener alguna posibilidad de abordar el problema en la magnitud que ha adquirido.

Factores de riesgo...

Los factores de riesgo asociados, como la progresiva desintegración del tejido social de sostén, las familias, los trastornos mentales, el incremento en el uso de sustancias sin olvidar el enorme incremento en la automedicación, de psicofármacos, la inestabilidad en la economía personal o familiar, todo esto sumado a lo dificil de  acceder a una real asistencia en salud mental da por resultado el estado actual. Es llamativo entonces cuando aparecen notas hablando del incremento de las consultas, de "la ansiedad" , de los episodios de depresión, no se termine de entender la gravedad de esta situacion, que no se soluciona con la negacion de su existencia.

Hay que hablar

Sí hay que hablar, ya que no hacerlo, no acercarse, no escuchar quizás más que hablar, al adolescente o al joven (una franja etaria particularmente azotada por este flagelo), reconociendo sus sensaciones en lugar de negarlas, proponiéndoles respuestas pre-armadas en nuestra propia angustia, no es el camino. También hay que hablar porque el suicidio se puede prevenir, al menos empezar a disminuir las cifras, aplanar esta curva creciente.

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