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Cada vez hay más personas que, a pesar de hacer ejercicio físico, llevan el resto del tiempo una vida sedentaria. ¿Te has preguntado alguna vez si esto tendría consecuencias sobre la salud? ¿Y en nuestro cerebro? La actividad física ha mostrado tener multitud de beneficios para la salud en general y, de manera concreta, para la estructura y funcionalidad cerebral. Aunque en menor medida, se ha comenzado a investigar qué consecuencias tiene el sedentarismo en estos mismos puntos.

Y es que hay muchas personas que, a pesar de realizar ejercicio físico, el resto del día llevan una vida sedentaria.

En algunos estudios incluso se ha sugerido que el sedentarismo podría ser un factor de riesgo para el desarrollo de deterioro cognitivo asociado a la edad.

Se plantea que un 13 % de los casos de alzhéimer a nivel mundial podría atribuirse al sedentarismo. En este sentido, reducir un 25 % este estilo de vida podría prevenir más de un millón de casos.

¿Cómo se relacionan sedentarismo y cognición?

En el deterioro cognitivo se produce atrofia de un área cerebral llamada lóbulo temporal medio, asociada al deterioro de la memoria y enfermedad de Alzheimer. Así, en multitud de estudios se ha visto que la actividad física afecta al estado de esta región, especialmente al del hipocampo.

Para el correcto funcionamiento cerebral es esencial que tenga un flujo sanguíneo adecuado, lo cual promueve el desarrollo de nuevas neuronas y retrasa el deterioro.

Mientras que la actividad física lo aumenta, el sedentarismo altera el control glucémico y, con ello, disminuye el flujo sanguíneo. De hecho, se ha encontrado que en de 5 años, existe relación entre el sedentarismo con una disminución de la cantidad de sustancia blanca. 

Estudio realizado

En un estudio encontraron que el comportamiento sedentario, pero no el nivel de actividad física, se asociaba con una corteza cerebral más fina en algunas zonas. Éstas, de manera concreta, son las relacionadas con la memoria.

Por lo tanto, sugieren que el sedentarismo predice mejor que el ejercicio el estado o rendimiento en esas funciones. Así, incluso cuando la actividad física es alta, no es suficiente para compensar el efecto de permanecer sentados durante largos períodos de tiempo.

¿Qué se puede hacer?

Siempre es más recomendable realizar ejercicio físico. En este sentido, las evidencias científicas han demostrado que mejora el rendimiento de las funciones cognitivas, la vascularización cerebral y la neurogénesis.

Además, son multitud de actividades las que afectan al rendimiento, como leer, aprender idiomas, realizar juegos intelectuales e, incluso, relacionarte con otras personas. No obstante, recomendamos mantener un estilo de vida saludable y activo. Opta siempre por ir caminando a tu destino, elige las escaleras frente al ascensor.

¡Con todo ello no sólo mejorarás tus capacidades, sino que te sentirás mejor y aprovechar más el tiempo!

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