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El invierno, además de resfriado, gripe y el peligroso coronavirus, también causa dolores musculares o articulares, al permanecer más contraídos que el resto del año. Es que ante el frío, nuestra primera reacción es encogernos, tensando los músculos, pudiendo sufrir contracturas.

Los dolores de espalda, cuello y espalda se acentúan, sobre todo si somos de adoptar posturas inadecuadas. Las contracturas son contracciones exageradas de la fibra muscular, que a diferencia de los calambres musculares, no es involuntaria y puede tardar mucho más tiempo en desaparecer. Máxime cuando nos causamos subluxaciones en la columna vertebral. Cuando una vértebra pierde su posición normal afecta nervios y los músculos involuntariamente se contraen, produciéndose múltiples contracturas.

Si estas contracturas musculares se mantienen en el tiempo, nuestra postura se verá afectada y la alteración de la misma traerá aparejada también, las diferentes alteraciones funcionales, como la disminución de los volúmenes respiratorios, más cansancio, menos movilidad, alteración de los volúmenes sanguíneos, con compresión de las paredes de venas y arterias, lo que afectará la circulación.

Las mujeres que sufren patologías severas en sus músculos tales como artritis o fribromialgia seguramente verán potenciados los dolores durante el invierno.

Una pequeña rutina de movimientos diarios, de brazos, piernas y tronco, ayudará a disminuir la rigidez corporal. Téngalo en cuenta y practíquelos.

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Andrés Lima Intendente
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