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El cerebro se puede definir como un órgano complejo, ubicado dentro del cráneo, que gestiona la actividad del sistema nervioso. Forma parte del Sistema Nervioso Central y constituye la parte más voluminosa y conocida del encéfalo. Está situado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal y está presente en todos los vertebrados. Dentro del cráneo, el cerebro flota en un líquido transparente, llamado líquido cefalorraquídeo, que cumple funciones de protección, tanto físicas como inmunológicas.

Existen una serie de hábitos que cuidan el cerebro. Lo hacen sin importar la edad que tengas o el estilo de vida que hayas llevado hasta el momento. Hay cambios necesarios que actúan como auténticas revoluciones para nuestro bienestar y, sobre todo, para la salud cerebral que tan a menudo descuidamos sin saberlo.

1- Controlar la presión arterial para vivir mejor. La hipertensión es un enemigo silencioso y mortal. No solo pone en riesgo la salud cardiovascular, sino que además altera el flujo sanguíneo y la nutrición que llega al cerebro. Para ello, es conveniente que tengamos en cuenta lo siguiente:

* Reduzcamos el consumo de sal.

* Acudamos al médico para realizarnos chequeos periódicos y si es necesario, consumamos los fármacos para regular la presión arterial.

* Mantengamos una vida activa haciendo deporte de manera regular.

* Controlemos los focos de ansiedad y estrés cotidiano.

2- Prohibido fumar. Todos conocemos de sobra el efecto del tabaco en la salud. Sin embargo, más allá del consabido riesgo cancerígeno, tampoco podemos descuidar el efecto que los cigarrillos tienen para el cerebro.

3- Fuera alcohol para tener mejor salud cerebral. El problema del alcohol sigue siendo una realidad de gran impacto en la sociedad. Es importante saber que el consumo excesivo de alcohol impide que el cerebro genere nuevas neuronas, reduce su funcionalidad, eleva el riesgo de sufrir trastornos psicológicos y también demencias.

4- El problema de las ciudades con elevada contaminación. Entre los hábitos que cuidan el cerebro hay uno que no siempre es fácil de conseguir. Vivir en un ambiente libre de contaminación reduce el riesgo de enfermedades y también de declive cognitivo. En la medida de lo posible, procuremos que nuestra vida se desenvuelva en un entorno libre de contaminación, porque esas atmósferas nocivas tienen efecto en nuestra funcionalidad cerebral.

5. ¿La mejor inversión? La reserva cognitiva. Entre los hábitos que cuidan el cerebro, no te olvides de nutrir tu curiosidad, de aprender cosas nuevas cada día, leer, descubrir, mantener conversaciones enriquecedoras, practicar juegos de memoria o estimulación cognitiva…

6- Un peso saludable nos permite disfrutar de una mejor calidad de vida: Sabemos que la obesidad es un factor de riesgo para más de una enfermedad: diabetes, problemas cardiovasculares, cáncer… Sin embargo, el sobrepeso mantenido en el tiempo también eleva el riesgo de desarrollar demencias.

7- El vínculo entre la depresión y las demencias: pidamos ayuda para tratar este trastorno.

8- Cuidado con las caídas, accidentes y traumatismos: Los traumatismos craneoencefálicos pueden provocar daños permanentes y peligrosos para el cerebro. En ocasiones, podemos sufrir una caída o un golpe y evidenciar al poco alteraciones en el funcionamiento cerebral.

9. Atender la pérdida de la audición: La pérdida de audición no es un tema menor. Sabemos, por ejemplo, que la pérdida auditiva se vincula a la depresión y que cuando ambas no se atienden, sumen a la persona a un aislamiento progresivo. Estos factores provocan declive mental y esto es algo que, al fin y al cabo, podríamos evitar de manera sencilla con el uso de audífonos en cuanto fuera necesario.

10- Prevenir la diabetes. La diabetes eleva el riesgo de demencia vascular. Es importante recordar que todos podemos evitar el desarrollo de diabetes tipo 2 adoptando mejores hábitos de vida.

11. Practicar ejercicio físico. No hace falta que nos convirtamos en atletas. Basta simplemente con asumir un estilo de vida activo en el que no falte, por ejemplo, esa caminata de media hora diaria. La natación, el baile, la bicicleta o descubrir ese tipo de deporte que más se ajusta a nuestras necesidades puede reducir sin duda el riesgo de demencias.

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