Garibaldi
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Por Leonardo Vinci
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El “Héroe de dos mundos” así le narraba a Alejandro Dumas su llegada a estas tierras: “El espectáculo que se ofreció a mi vista y que veía por primera vez, necesita para describirlo con exactitud la pluma de un poeta o el pincel de un artista. Yo veía ondular delante de mí, como las olas de un mar convertido en sólido, los inmensos horizontes de las llanuras orientales.
Aquí no resplandece más que la obra de Dios; tal como salió de las manos del Señor en el día de la creación, tal se halla hoy.
Es una vasta e inmensa pradera que representa una alfombra interminable de pasto y flores, cuyo aspecto no cambia sino en las orillas del río, donde se levantan y balancean al viento los hermosos ramilletes de árboles con un ramaje de la más vigorosa vegetación.
Los caballos, los toros, los venados, a defecto de criaturas humanas, son los habitantes de estas inmensas soledades, que solo cruza el gaucho, ese centauro del nuevo mundo, como para recordar a todos los animales salvajes que Dios les ha dado un amo y un señor.
¡Qué hermoso es el caballo, padre de las llanuras orientales, con sus narices humeando, sus labios temblorosos porque no han sentido jamás el frío contacto del acero! ¡Cómo respiran con libertad bajo los vaivenes de sus crines y colas! ¡Jamás sus flancos han sido oprimidos por nadie ni ensangrentados por espuela alguna! ¡Cuan fiero es cuando con sus relinchos reúne sus manadas de yeguas; cuando como verdadero sultán del desierto, huye con ellas, rápido como el torbellino, de la presencia dominadora del hombre!”
Años después, un 8 de febrero de 1846 José Garibaldi - general de la república - obtuvo una señalada victoria militar sobre las fuerzas de Rosas: la legendaria “Batalla de San Antonio”.
En tiempos recientes, el historiador Gerardo Caetano aseveró que la figura del «héroe de dos mundos» trasciende al Partido Colorado porque se trató de «un líder de pueblo, una figura que ha dejado en la historia nacional una marca mágica».
A su vez, el ex vicepresidente de la República, Dr. Gonzalo Aguirre dijo que «Garibaldi es el único exponente de la historia universal que también forma parte de la historia nacional».
El Dr. Julio María Sanguinetti afirmó que “Garibaldi nos ha dejado un soplo de principismo y un gran espíritu de libertad”.
Agregó el ex Presidente “Paladín de un ideal de libertad, no fue Garibaldi un teórico, pero encarnó un singularísimo fenómeno de liderazgo, capaz de magnetizar a las masas de todos los horizontes y llevarlas al combate, aún enfrentando insuperables desventajas. Se erigió, así, en el arquetipo del héroe, el "iluminado de la acción", como dice José Enrique Rodó, en el conductor dotado del misterioso don de aparecer como un relámpago y de transformar en victorias hasta sus derrotas.
Su trashumante andar por el mundo dio pie para que sus enemigos pretendieran, hasta hoy, envolverlo en las sombras del mercenario. Su espada los desmiente siempre, sirviendo invariable las mismas causas.
Su gloria se construye luchando contra todos los absolutismos, políticos o religiosos, y no es casual que ellos vean en él a su mayor enemigo”.
Hoy, al recordar a Garibaldi – como Sanguinetti – sentimos que “la eterna causa liberal necesita mantener vivo el soplo espiritual que emana de este combatiente”.
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