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En el año 1992 el Club Atlético Peñarol trajo al serbio Petrovic para dirigir a su plantel principal. Estuvo un tiempo corto, pero incluyó un viaje a Bella Unión para jugar con el equipo local Con los Mismos Colores que inauguraba mejoras en su estadio Los Olvios. En esa oportunidad, trabajando para otro medio, entrevisté al serbio sobre qué le faltaba al club de las once estrellas. La respuesta, un ícono, me dejó helado: "falta atrás, en el medio y adelante". O sea faltaba en todos lados para mejorar el rendimiento del equipo.

Es lo que a veces nos pasa con Salto cuando queremos mejorarlo, le falta por todos lados pues a los problemas estructurales de informalismo, bajos sueldos, zafralidad, se le suma el complejísimo tema del contrabando que nos destruye el comercio y ahora avanza sobre el sistema de salud y el turismo.

Veamos esto entonces, por ejemplo, todos sabemos que los salteños cruzan en carradas a comprar comestibles y bebidas a precios irrisorios, pero a eso se le suma la pizzería, la ropa, el calzado, y todo lo que el amable lector pueda imaginar.

Pasemos ahora al tema salud, hay de todo y a buen precio, desde dentistas, especialistas oftalmológicos, lógicamente ópticas y así podríamos seguir con tratamientos anti arrugas, faciales, depilaciones, cuidado del cabello; lo que los salteños jamás se harían en su tierra se animan allá en aras de un dinero que no vale nada de nada y que cuando cambian desde pesos uruguayos o dólares los hacen sentirse pequeños millonarios.

Además en los tiempos que corren el consumo es estimulado a niveles increíbles, la gente compra en forma insaciable y a eso se le agrega el deme dos, porque como es tan barato para qué voy a traer una unidad. De fondo hay una cultura similar ya que a los argentinos les gusta el asado, el mate, la yerba, el dulce de leche, el queso, la pasta, el helado.

Salto hace tiempo que viene complicado, hay que decirlo, pero ahora parece tener más problemas que el Peñarol de Petrovic, y no le vemos vasos comunicantes con el desarrollo porque se está sumando el turismo extra frontera como otra palanca que nos frena el desarrollo ya que el turista tradicional uruguayo, ese vecino de la capital, de Rocha, de San José, que venía "a las termas de Salto", encuentra precios bajísimos en todo Entre Ríos, también en el resto de la Argentina pero decimos Entre Ríos porque es lo más cercano para los que andan en auto por ejemplo, tienen una cultura muy similar a la nuestra, tienen termas, hoteles que se apoyan en el agua termal, gustos culinarios, de bebidas y hasta de juegos para niños similares con un clima que es el mismo. Esto está generando nuevas complicaciones para nuestro sector turístico, que, no olvidemos, viene de los años de la pandemia que le cortaron todo el movimiento posible.

En ese marco conviene pensar hacia dentro y recorrer qué caminos productivos o de desarrollo tiene Salto, porque no nos vamos a quedar quietos y, lamentablemente, la Argentina vive recurrentemente en crisis y devaluaciones y a pesar de que este año hay elecciones, no implica que vaya a cambiar mucho realmente.

Además hay otras amenazas que se vienen como la tecnificación y la robotización que puede comenzar a implementarse en cualquier momento en las industrias vinculadas a la cosecha y la fruta lo que nos dejaría un tendal más de salteños desocupados. El desafío es tremendo realmente y de cara a dos años electores habrá que hilar muy finos los planes de gobierno y con ello buscar consensos para que por ejemplo se generen leyes que ayuden a mejorar esto, se perfilen profesiones que estudien lo que nuestros muchachos puedan aplicar y se busquen acuerdos extrapartidarios porque no vemos a una fuerza sola capaz de sacar a todo el litoral de este problema

Salvo que se opte por la mentira como forma de vida, que la hay.

 

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