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Historias y olores. Historias y aromas. Historias de Salto. Hoy con el frío han reaparecido vendedores de garrapiñada en el centro de Salto, algo que es frecuente que se dé y que nos "obliga" a comer esas cositas tan ricas. Pero vale un apunte, hace un par de décadas había un clásico vendedor de garrapiñada que se instalaba en la esquina de Uruguay y Treinta y Tres, al lado de la Mercería Borrelli, o sea del lado Oeste de la calle y que con su carrito de madera, tipo de frankfurtero, vendía exquisitas garrapiñadas que las presentaba, como un detalle, en un envase de papel de regalo larguito.

Era clásico entrar a comercios de la zona y sentir el aroma de estas garrapiñadas que tenían un toque especial, quizás vainilla. Damas de la época dicen que tenía una fórmula que era propia y que nadie las podía hacer tan ricas como él. Las iba macerando en una rectangular fuente de bronce al fuego lento con una cuchara de madera y así salían siempre calentitas y sabrosas. Historias de nuestro Salto que vale la pena recordar.

 

Se están repintando las cebras de calle Grito de Asencio allá por la altura de Bolivia, o sea en la parte del Hogar de Ancianos municipal, para que sean visibles para todos lo que nos parece muy bien. Buena idea y buen trabajo. Pero deben seguir así. Por ejemplo en la esquina de Viera y Paraguay, en la zona del Cuartel y de una Iglesia mormona, las cebras están casi que desaparecidas, lo que hace  que muchos peatones duden si se largan a cruzar pues los automovilistas no la ven realmente. Otras que hay que repintar son las de Ferreira Artigas (la calle de Caputto o Frutura ahora), y Maciel, y de Ferreira Artigas y calle 4, que viene a ser zona del Barrio Víctor Lima. Hay muchos complejos de viviendas nuevos por allí, y muchos niños lo que hace que sea bueno tener cebras pero hay que volver a marcarlas pues casi no se ven y de noche menos.

 

Por una decisión que estimamos correcta, los que vienen por Cervantes rumbo al este no pueden doblar a la derecha en Florencio Sánchez por lo que deben seguir dos cuadras para agarrar Lavalleja y ahí sí doblar al sur. Es una forma de disminuir los riesgos lo que fue decidido por la Dirección de Movilidad Urbana. Pero para que esto se mantenga bien sería bueno que por ejemplo se arreglara la calle Cervantes desde Lavalleja hasta Sarandí que tiene baches, parches y destrozos en general. La que sigue, hasta Larrañaga, es empedrado, en subida y está más o menos, pero ahí, al ser de adoquines, cantan otras sirenas pues está todo el tema de patrimonio.

 

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