Antes fueron 250 y ahora a 291
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Por Mario Kroeff Devincenzi
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En el año 2015 el Frente Amplio ganó las elecciones departamentales y Andrés Lima fue electo intendente de Salto. Apenas unos meses de asumido el poder del puño y letra del presidente del gremio Juan Carlos "Cholin” Gómez despidieron a 250 trabajadores municipales que habían sido designados en su momento por el ex intendente Germán Coutinho. Los hechos lisos y llanos son irrefutables, eran ingresos a dedo y colorados, que los pasaron a degüello sin piedad con la excusa de la situación económica que vivía la administración con 600 millones de pesos de deuda acumulada y cuando ya se había firmado un Fideicomiso por mil millones de pesos constantes y sonantes. Dejo de lado las minucias de la ley y la circunstancias si los cesados eran miembros o no del gremio presidido por el verdugo de Cholin. Lo cierto que los echaron, les pegaron una patada impiadosamente y para afuera. Listo, no hubo pataleos ni razones que revirtieran la situación, ni siquiera parcialmente. Dijo oportunamente Andrés Lima que ni siquiera el llamado del Papa podría dar vuelta la decisión tomada.
Diez años después, la Coalición Republicana ganó la elección departamental y Carlos Albisu fue electo intendente de Salto. Esta vez y con 2.000 millones de pesos de pesada deuda en las espaldas, las arcas vacías y comprometidas le tocó cesar a 291 empleados municipales que fueron designados por Andrés Lima y confirmados en sus cargos por Convenio Colectivo firmado ya con la intendente en funciones Ingrid Urroz en las postrimerías del gobierno, ya habiendo perdido el oficialismo las elecciones. En los hechos, los Convenios Colectivos no son idóneos y pertinentes a los efectos de dar estabilidad laboral en la intendencia y nunca jamás en tiempos electorales, expresamente prohibidos por la Constitución. Tampoco nos centremos en los detalles jurídicos, verdaderamente no importan y solo sobresale el hecho que 291 esta vez también fueron echados por Albisu. Pero esta vez eran frenteamplistas, fundamentalmente punteros, premiados y beneficiados del régimen. Y que eran muchos, demasiados que le cuestan en el entorno de 40 millones de dólares en el quinquenio financiarlos, mes a mes aproximadamente unos 800 mil dólares destinados a salarios y no a las obras que el departamento precisa irremediablemente y en forma urgente. Paradójicamente, “Cholin” sigue siendo el presidente de ADEOMS pero esta vez en vez de ser el verdugo de los trabajadores en tiempos de Lima es el abogado del diablo en tiempos de Albisu que los defiende a capa y espada, ahora mismo está en una cruzada contra el revanchismo y a favor del diálogo que beneficie a los pobres cesados que viven por cierto el drama de la crónica de una muerte anunciada. Es muy curioso y sospechoso que el Convenio irregular firmado data de ayer nomás, el 25 de junio pasado, habiendo perdido las elecciones y a punto de la transmisión del poder.
Por supuesto que el relato armado por parte de Cholin implica ampliar la lucha a toda la familia municipal, denunciar la vocación de revanchismo de las autoridades y la pretensión de estigmatizar a los trabajadores municipales. Eso no se lo traga ni peteco, es puro verso inútil e intrascendente. En tiempos de la creciente Inteligencia Artificial, las plataformas tecnológicas, las redes sociales y las capacidades electrónicas, los patrones saben y los empleados también, que el mantenimiento de la fuerza laboral activa y eficiente, dinámica y veloz es la única manera de sobrevivir en la nueva revolución productiva y laboral. Los discursos de lucha de clases, la movilización airada y ruidosa, los eslóganes de la tradición progresista, no sirven para nada.
La opinión pública está a favor del gobierno y Albisu. Los números en rojo y la crisis económica de la intendencia no es puro humo como dicen sino producto de la más trágica realidad. En el 2015 cuando echaron a 250 colorados no se vino el mundo abajo, tampoco ahora en el 2025 cuando cesaron a 291 frenteamplistas es la antesala del Apocalipsis.