Anotaciones Callejeras
El queridísimo Mauro Alvez Da Silva recorría Salto con su cámara de fotos, su tranco lento y firme y dialogaba hasta con las piedras. En esas vueltas entraba a la redacción de nuestro Vespertino y algo aportaba, datos, afectos, una persona entrañable, querida y respetable que partió.
Pero dejó su huella en afectos que era lo que daba y recibía junto a su amor por Salto, por cosas simples que nos enseñó a apreciar. En ese marco hoy queremos destacar los bloques de las paredes exteriores de la Escuela Técnica Catalina Harriague de Castaños. La UTU de José Pedro Varela que va rumbo a los 102 años.
Se trata de una estructura hecha en tiempos que se pensaba en siglos para adelante, no como ahora que todo es efímero. Hay que mirar y valorar lo que son esas paredes, impenetrables, pero atrás hay un enorme esfuerzo de trabajo, de inversión, de arquitectura que dejó, al final, una estructura que resiste todo, que soporta vientos, lluvia, granizo, soles de verano, porque es piedra, son bloques moldeados de una calidad impresionante que desafían el tiempo y seguirán allí por décadas y décadas, o siglos y siglos porque algo de esa calidad es eterno.
Hemos visto que muchos usuarios de patines y bicicletas eléctricas empiezan a cumplir con las más elementales normas de tránsito, por ejemplo tener luces que los distingan en la noche (asumiendo que la mayoría son de color negro y por lo tanto cuando baja el sol se dificulta su ubicación) y casco sus usuarios. De a poco se entenderá que son como una moto, porque incluso alcanzan velocidad interesantes, en algunos casos pasan los cuarenta kilómetros en la hora, que para esos vehículos y en la ciudad es todo un tema. Pero lo bueno es que hay un grupo de conductores que están empezando a tomar conciencia y muñirse de estos elementos.
Hay una historia en una familia que llama la atención. Un señor mayor se casó con una mujer mucho más joven y tuvieron una hija, divina la nena que hoy anda en edad escolar. La niña se apegó a una pollita que la tenía como mascota adorada, pero un día la pollita se fue a otro mundo y dejó el tendal de lágrimas pero también un estigma, la niña no quiere comer pollo, se niega rotundamente, es más, critica la venta de estos animales para comer, lo que obró como recetario en el hogar donde el pollo ya no se compra, ni a la parrilla, ni al horno, ni estofado, ni milanesas, el pollo salió del recetario del hogar y todos de acuerdo. Listo el pollo. Hay cada historia.