Anotaciones Callejeras
Venia para el diario, cuando por el semáforo de Rivera y Florencio Sánchez, debí detener mi marcha. Sorpresivamente un muchacho motociclista, llevando como acompañante a una chica más o menos de su edad, se ubicó entre mi auto y una camioneta de alto porte. Jugaba con el acelerador y en cuanto cambió en el semáforo encendió su luz verde , salió disparado. Todo lo completo, cuando había logrado adelantarse unos 20 metros, ensayo una “gran willy”. Es decir , levantar la rueda delantera de su rodado, dejándola en el aire. Así tránsito, hasta casi el cruce con Sarandí…
Debo confesar, que al ver como la chica con su espalda y la cola de la moto de cierta cilindrada quedaba a tan pocos centímetros del hormigón, temí que terminaran rozando el pavimento, generándose un accidente. Realmente me hice “la película “ por lo que reduje la marcha porque si se caían, seguramente iban a quedar expuestos a los vehículos que veníamos detrás. Entre ellos, algunos bastante apurados y de pie pesado sobre el acelerador…
Felizmente no pasó nada, el motociclista digno de un circo y de participar de aquel espectáculo tradicional, denominado “el globo de la muerte” en que varias motos, a toda velocidad, se entrecruzan, en varia direcciones, supo salir sin consecuencias de la prueba de equilibrio y manejo que realizó con su rodado. Y me pregunte ¿ para qué hacen esas pruebas en medio de un intenso tránsito?
Ahí entendí aquello de que uno se puede estresar por muchas causas. Entre ellas, por el tránsito y las acciones ajenas. Porque, uno presencia como hay quienes arriesgan gratuitamente sus vidas y potencialmente ajenas con total irresponsabilidad. Seguramente, son aquellos que piensan que a ellos, nunca nada les pasará. Hasta que les pasa… porque nadie esta libre y si se ensayan riesgos innecesarios, se potencias las posibilidades y después que pasan situaciones que pudieron evitarse, el quejarse o lamentarse nada soluciona.
Pero, nadie aprende en cabeza ajena, y cuando pasan los graves accidentes y hay vidas perdidas o lesionados graves con secuelas de por vida, seguramente muchos lamentaran la innecesaria prueba de alto riesgos, como la que fuimos involuntarios testigos y potenciales víctimas o victimarios…Ojalá mucho entiendan nuestro mensaje. Porque en esta vida, en un segundo, todo puede cambiar… nos guste o no.
Ayer por la mañana, se dio una situación inusual. Entre la Costanera Sur,la plaza Treinta y Tres y hasta calle Uruguay al 600, en cierto momento llovió con cierta intensidad. Agua que al llegar a Sarandí- Amorim y Uruguay, no se dio. Simplemente fue una bomba de agua con alcance limitado…
Todo esta cambiando y a ritmo acelerado.Especialmente en el comportamiento humano. Personalmente, en el acierto o error, desde la pandemia al presente los días, meses pasan volando. Hoy pensaba que entramos en el 8º mes del año, y que en tan solo cuatro meses más, estaremos festejando Navidad y Año Nuevo…¿ Usted siente lo mismo, amigo lector ?