Cuatro mártires
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
El 18 de mayo de 1972 quedó grabado en la memoria del Uruguay como una de esas jornadas que obligan a una nación a mirarse al espejo y preguntarse hasta dónde puede degradarse la convivencia cuando la violencia política pretende sustituir a la razón y a la democracia. Aquella mañana, cuatro jóvenes soldados —Saúl Correa Díaz, Osiris Núñez Silva, Gaudencio Núñez Santiago y Ramón Jesús Ferreira Escobal— fueron asesinados a balazos mientras cumplían una guardia frente a la residencia del entonces comandante del Ejército, Florencio Gravina. Estaban dentro de un jeep, esperando el relevo, compartiendo un mate en el frío de la madrugada, cuando un comando armado abrió fuego y los acribilló sin darles posibilidad alguna de defensa.
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