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Un tema que aparece clave en el de la inseguridad y es el de la reincidencia, pero vayamos a casos concretos.

Hace un par de años leímos que una persona había sido detenida en Maldonado y en su raid delictivo superaba los cincuenta antecedentes. No era un criminal de guerra, no tenía asesinatos ni violaciones, pero sí tenía más de medio millar de robos, robitos, estafas, arrebatos. Y esos eran los denunciados, ni hablemos de los que no se denunciaron, por ejemplo, y el amigo lector lo puede corroborar, todo lo que hace a la situación de robos menores. Por caso si usted sale al fondo y le robaron la silla plegable, le dice a su familia, "pero che, qué cosa", pero lo más probable es que termine en eso, o el vaquero de uno de los gurises, no se hace normalmente denuncia por ese robo menor por todo lo que implica, citaciones, concurrir a la comisaría o la sede judicial. Por lo que estamos ante una monumental criminalidad oculta como le llaman los expertos.

Por lo que este buen muchacho fernandino si tenía cincuenta antecedentes en realidad serían ciento cincuenta.  Se podrán decir muchas cosas pero si ese buen muchacho de Maldonado hubiera sido guardado en serio a la primera nos ahorrábamos decenas de actos delictivos, decenas de robos de cartera a una viejita, a un abuelo, a una señora que llega del super con un bolsito. Entonces esa acción de guardarlo y no dejarlo salir es una forma de cuidar al colectivo que no siempre le damos la forma que tiene, que no siempre lo hacemos como debemos y a la larga nos hace entender que lo primero es la defensa del colectivo sano, que respeta, no del malandrín. Y es cierto, acá estamos llenos de colectivos de Derechos Humanos que lo único que miran es el accionar de la dictadura militar, pero no miran el accionar delictivo de todos los días, de las víctimas de los delincuentes actuales, o de las víctimas de la guerrilla subversiva uruguaya, porque los tupamaros no eran poetas, por las dudas, mataron, secuestraron y robaron. Derechos humanos tienen todos, también los policías y militares asesinados, ya que estamos en el tema. Porque ha sido tal el avasallamiento cultural en este país que cuando se habla de derechos humanos se mira para atrás y para un solo lado olvidando un montón de situaciones que también deben tener mirada de instituciones de derechos humanos.

Esas víctimas de los miles de actos delictivos que hay cada día en nuestro país también deberían ser tenidos en cuenta en los foros de derechos humanos, también debería haber una política que los contemple.

Es necesario que el Uruguay comience una verdadera e inclusiva política de derechos humanos para todos, que mire los delitos de la dictadura claro está pero también los de los que atentaron contra las instituciones, y también los de la gente que hoy es avasallada en cada uno de los tiempos en que va a hacer algo, por ejemplo la pérdida del derecho de caminar libre por la calle sin poner en riesgo su vida. El Uruguay tiene gente para salir adelante en esto, pero debe dejar de taparse un ojo para mirar en forma hemipléjica la realidad y el pasado para dar los pasos necesarios para crecer como nación desde el pasado pero también desde el presente ya que cada día se comenten demasiados episodios de violencia contra una ciudadanía indefensa que merece mejor y  mayor atención.

 

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