La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Virginia me recibió al entrar a La Prensa, vieja estructura edilicia de la antigua casa periodística. El "¿qué desea?" finito y yo diciéndole que tenía que hablar con Cardozo. Decir Cardozo en La Prensa es como decir tengo la sellada, así que me dieron paso a... Cardozo. José Pedro estaba semi derrapado sobre una silla vieja con los lentes a medio camino y tratando de terminar de corregir algo.

"Sentate".

Allí empezó todo. Le dije quién me había recomendado, lo que había escrito en tiempos anteriores, mi formación universitaria y si quería que le trajera mi currículum.

Segunda palabra del Director. "Escribí", y fue lo que hice desde hace 18 años. Siempre en Opinión aunque reconozco que ante las ausencias de... Cardozo he escrito editoriales, también columnas y desde siempre Callejeras. Me costó un poco, no mucho, entender la lógica del Diario y reconozco que nunca tuve un llamado o una observación, nunca, a pesar de notas fuertes, de opiniones comprometidas, de jugarme por lo que uno cree, de respetar y hacerse respetar. La Prensa es un diario que hace cada día al sistema democrático y donde caben todos expresándose, escribiendo, pero la condición es el respeto, la altura, la forma, la conciencia al escribir. También hay que decir que La Prensa es colorada, batllista, riverista y entiende que el Partido Colorado es una herramienta formidable de desarrollo y de respeto a las instituciones. La Prensa lo dice y lo siente, o lo siente y lo dice entonces no hay nada que ocultar. Por temas de amistad yo había conocido al padre de... Cardozo, Don Alfonso, entrañable y viejo periodista de los que hacía el diario como una rutina de vida, de los que había enfrentado la dictadura con la única arma que conocía, la libertad de expresión, en tiempos donde hasta se cosía el diario.

La Prensa pasó a ser parte de mi vida y si miro desde hace dieciocho años voy viendo reflejada la mía en lo que escribo. "El punto de vista crea el objeto" dice el lingüista suizo/italiano Ferdinand de Saussure y es así, desde nos paramos vemos el mundo y muchas veces juzgamos la realidad desde un solo lugar y desconocemos lo otro y cuando emitimos juicios somos muy injustos pues vemos parcialmente la realidad. Eso, se puede solucionar con el tiempo, pero no es seguro que se alcance.

Mi primera Opinión fue sobre la Ruta 31 que atraviesa el Salto profundo y yo transitaba semanalmente en el marco del trabajo que tenía como profesional en el Plan Caif. Ahí empezó todo, no recuerdo el día, sé que era noviembre, ese mes que nos anticipa la cercanía del pan dulce pero que muestra que falta todavía para eso.

En este tiempo, en dieciocho años se dieron muchos acontecimientos en todos lados, crisis, el avance tremendo de Internet, la pandemia, la inteligencia artificial, murieron mis padres (mamá era fanática del Ser Mujer de nuestro Diario y papá disfrutaba de las notas de Paique en Deportes),  se me fue el alma con mi tía, mi tío también se fue, nacieron dos de mis tres hijos y descubrí lo bueno y lo malo de mucha gente pero también el hermoso ejercicio de escribir siempre.

Cada día que me levanto sé que tengo que escribir, sé que tengo que hacer cosas para el diario, en una rutina que creo que solo calle Larrañaga va a parar.

También he escrito notas locales y algo de deportes pero la base es la página Editorial que es un gusto y un desafío, es encontrar temas, es aportar al debate, es decir lo que uno piensa con el respeto que se merece el lector, el diario, el suscriptor, el director, los compañeros y uno mismo, a quien debe respetar por la formación que tuvo.

Porque cuando uno falla, aún en el concepto humano del error, está también poniendo a prueba la formación, la crianza, los valores de gente inmensa que le dio todo a cambio de nada. Respetar esos valores de aquellos viejos abuelos casi italianos que fueron formando nuestra vida es el mejor reaseguro para la moral.

 

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