Las ollas y las maniobras políticas
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Por José Pedro Cardozo
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jpcardozo@laprensa.com.uy
Lamentablemente, en materia política, al presente, se está imponiendo por parte de la oposición un “vale todo” , en el cual no se respetan las mínimas reglas del juego ético que debería regir. Porque uno podrá estar de acuerdo o no con las medidas que impulsa el gobierno del momento, pero siempre se debe ser respetuoso y leal, porque en principio, entendemos que el fin y razón de ser del accionar político es trabajar por el bien común.
Hoy enfrentando una situación compleja y grave como es la de vivir en un mundo que está afectado por una pandemia cuyo origen, desarrollo y su fin es aún una incógnita. Si algo precisamos los uruguayos es unirnos y trabajar de la mejor manera para salir de esta situación que más allá de lo sanitario, generó un cambio brusco en lo productivo, económico y social. Hoy se puede coincidir que no hay actividad que no esté complicada. Y eso ha afectado el ámbito laboral y por ende, la pobreza que ya existía se profundizó en forma muy rápida.
El país, fue entregado a este gobierno con problemas económicos y laborales, con un déficit fiscal del 5% y un endeudamiento externo importante. Todo porque se gastó más de lo que se recaudaba y se dilapidaron millones de dólares como si fueran vintenes, con políticas populistas que parten de la errada base de no tener financiación real. Por gastar en una “distribuciòn de la riqueza nacional” que ahora se comprueba fue más ficticia que real, se sumó a ello, los episodios de corrupción, donde los dineros públicos no se cuidaban y hay indicios de que se volcaron indebidamente en algunos bolsillos y en el mantenimiento del aparato político y en el financiamiento de alguna campaña política. Todo partiendo de las arcas estatales. Por eso, cuando esa clase política denominada “progresista-populista” es desalojado del gobierno nacional y muchos de ellos no lograron bancas en el Parlamento, los problemas económicos los comenzaron a saltar. Ya aquello de”el pueblo financia al FA” se cayó.
El actual gobierno, planificó y organizó una ayuda a los sectores más complicados, que costará 800 millones de dólares. Dinero que en parte , proviene del fondo Covid y en parte de ahorros logrados de la propia función del Estado.
La cifra llevó a la siempre odiosa comparación, de que lo que gastara en asistencia, fue dilapidado por Sendic, primero bajo la mirada cómplice de Mujica y después de Vázquez.
Pero mientras el gobierno nacional ahorra, la Intendencia de Montevideo, gasta el dinero de sus contribuyentes en lo superfluo de asistir a compañeros con cargos con sueldos elevados y gastando buen dinero en programa de TV partidario y en un Semanario que a color, es de elevado costo. Mientras tanto la capital sigue con su ya endémico problema de la basura, de obras costosas pero poco prácticas o instalación de plazas con sillones que costaron millones y que ante el repudio y críticas, terminan retirando y almacenado para el olvido.
A todo esto, cuando se habla de asistir a las ollas populares, desde el MIDES, una caja abierta para gastar en lo superfluo bajo la administración Arismendi, y ahora con un especial control, una organización popular de Ollas de Montevideo se presta a una entrevista por la TV donde toda su dirigencia se presenta vistiendo camisetas donde lucen un mensaje opositor a la Ley de Urgencia Consideración. Todo un día o dos después, de que en el ámbito del Palacio Legislativo se denunciara el uso político de las ollas, que son asistidas por el Estado. La denuncia, llevó a que toda la bancada del FA se mostrara ofendida por esa acusación que sostenían era falsa.
Lamentablemente, la realidad, dejaron en claro, el manejo deshonesto. Algo que aquí en Salto, también se denunció y que en la Junta, la bancada del FA se encargó de frenar toda investigación. Así se perdió la oportunidad, de transparentar el tema. Una lástima, porque ello, genera descrédito en la política y en sus actores. Algo que por el contrario se debería cuidar y alentar para que la credibilidad en la política renazca, como la mayoría de la ciudadanía, desea y espera.