Los centros educativos perderán uno de cada cuatro alumnos
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
La bomba ya explotó; el problema está en nuestras manos y promete aumentar. Los datos alarman ya y la educación será una de las primeras en sufrir el tema. Los uruguayos hemos decidido no tener hijos y eso empieza a saltar por todos lados. En Salto bajamos un cuarenta por ciento al toque, menos salteñitos para el futuro. Pero hay departamentos peor aún. También, según apunta un informe del Diario El Observador, cómo proyectar obras en escuelas cuando no hay niños y cada vez habrá menos.
La educación pierde alumnos, pero ANEP proyecta 44 nuevas obras edilicias. Hay escuelas con un solo alumno, centros que siguen sin dar abasto y estudiantes que pasan horas viajando. Los datos muestran que el problema educativo ya no es solamente cuántos niños hay.
El tema ya no son los liceos, escuelas o polideportivos anunciados minutos antes mediante la participación público privada. Lo que domina la escena es otro asunto: la decisión del presidente Yamandú Orsi de donar a la enseñanza pública la camioneta que quedó envuelta en polémica.
Caggiani responde. Habla de la necesidad de vehículos para trasladar estudiantes, especialmente aquellos con discapacidad. Explica que todavía no está definido qué destino tendrá la camioneta. Pero desliza un dato que termina siendo más revelador que la propia discusión política. "Hay chiquilines en Uruguay que se levantan a las 5 de la mañana y vuelven a las 19 o 20 horas por la frecuencia del ómnibus".
La frase deja flotando una pregunta incómoda: en un país donde cada vez nacen menos niños, ¿tiene sentido seguir construyendo más centros educativos o llegó el momento de discutir cómo trasladar mejor a los alumnos?
La pregunta no es menor, aunque no aparece en esa rueda de prensa. Hace apenas una semana, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presentó una proyección contundente: en los próximos 15 años los centros educativos públicos y privados perderán uno de cada cuatro alumnos.
El fenómeno ya es visible. Ahora, una actualización de esos datos revela que la merma sigue no solo en cierre de escuelas. Hay 31 con un único estudiante matriculado y 388 donde los estudiantes caben en los asientos que tiene la camioneta que Orsi prometió donar. La caída de la matrícula no significa que sobren lugares en todos lados. Cuando los técnicos de la ANEP observan el país desde sus mapas, descubren algo más parecido a un rompecabezas que a una tendencia uniforme. Mientras algunas zonas pierden estudiantes, otras siguen creciendo por migración interna, nuevos desarrollos urbanos, la llegada de población extranjera o una mejor captación de alumnos desescolarizados.
Caggiani explicó que uno de los insumos —no el único— que se usó para saber dónde era necesario ya mismo un centro educativo o un polideportivo fueron mapas de calor del equipo de investigación y estadística de la ANEP.
Maldonado es el ejemplo paradigmático como departamento. Pero cuando se hace todavía más zoom, las intensidades varían en zonas mucho más pequeñas.
Aquí un ejemplo para la zona del barrio Capurro y sus alrededores en Montevideo, para los estudiantes de media básica.
Cada polígono es una zona censal, a la que luego se le agrega la zona de influencia por cercanía a un centro educativo, se calcula la oferta (estudiando los cupos por los tamaños y otros criterios). Y luego se estima la demanda sabiendo cuántos alumnos de cursar determinados nivel están escolarizados y cuántos no. A partir de allí el índice se divide en colores en que el rojo intenso es el más falto de infraestructura. La estimación, admite el investigador Santiago Cardozo, tiene sus sesgos y nunca es tomada como la definición única de dónde se necesita infraestructura nueva. Como ejemplo, cuenta que hay lugares en que un arroyo atraviesa un polígono y tal vez unos estudiantes van hacia un lado en busca de la oferta y los de la otra área al lado inverso.